Errores en la frontera

Si vieron el debate entre los precandidatos Republicanos a la presidencia sabrán que el tema de la inmigración indocumentada fue uno bastante polémico. Queda claro que la base del partido de derecha está obsesionada con rejas y otros instrumentos para cerrar la frontera e impedir que alguien sin papeles pueda trabajar en este país.

Eso no nos debería sorprender. Los Republicanos siempre han insistido en tratar el tema en blanco y negro – entrar al país sin papeles es un crimen, y las autoridades deben hacer todo lo posible para combatir el crimen, no importa el costo.

Si hay algo nuevo en todo esto es que el debate entre los Republicanos – en que cada uno quiere parecer más manodurista que el anterior – es prueba de que el presidente Obama ha caído en una trampa.

El presidente optó por una estrategia de colaboración. Comenzaría reforzando la frontera, sobre todo aumentando la presencia policial a lo largo del límite entre los EE.UU. y México. Esto le daría al presidente la credibilidad necesaria para negociar un acuerdo político con la oposición: yo les prometo una frontera más robusta si ustedes colaboran conmigo para reformar las leyes y ampliar el acceso a la ciudadanía. Y para que me crean, yo haré mi parte primero.

El debate entre los Republicanos revela el error en esta lógica. El problema es que los que se oponen a una reforma nunca serán satisfechos porque es imposible sellar la frontera por complete y eliminar la práctica de emplear personas sin papeles. Ambos son retos monumentales y costaría demasiado superarlos. Por lo tanto, usarlos como precondiciones para negociar una reforma, sobre todo cuando la oposición puede decidir cuándo se han satisfecho esas condiciones, garantiza el fracaso.

No soy ingenuo. Sé que Obama necesita negociar con la oposición para tener los votos para una reforma. Pero está fracasando con su estrategia actual. También es ingenuo persistir aun cuando la oposición no está dispuesta a colaborar.