¿Y los indecisos qué?

Nos imaginamos que para los candidatos en tiempo de elecciones, lo más importante es conseguir día tras día más adeptos, para así lograr su “meta” de terciarse “la ñoña”.

Hacen de todo, recurren a todas las artimañas, mentiras y promesas que nunca han de cumplir; pero ¿cómo lograrán que los indecisos inclinen la balanza hacia ellos?

Dicen que los indecisos son piezas claves y que son éstos, los que a última hora deciden una contienda electoral.

Nosotros pertenecemos a ese grupo, que no tenemos filiación política y que por tanto ni idea tenemos de por quién iremos a votar. En nuestro caso, ahora es que estoy haciendo las gestiones pertinentes para obtener la cédula de identidad, documento con el cual las personas pueden realizar el sufragio.

¿Por quién votaría usted si los partidos tradicionales no llenan nuestras espectativas y la izquierda no arranca? Entonces ¿qué podríamos hacer?

Pensar que como nosotros existen miles que no saben por quien votaría en las próximas elecciones de República Dominicana. Por ejemplo, el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), se encuentra acéfala desde que murió su líder el doctor Joaquín Balaguer, y es poco lo que han dejado de esta agrupación la gente del PLD y PRD y ellos mismos por venderse al mejor postor.

La izquierda, como dijimos anteriormente, no acaba de arrancar, no se unifica, además no creemos que Dominicana esté preparada (ni los izquiedistas) para una revolución ni evolución socialista donde surja un movimiento con fuerzas e ideas claras que den un “susto” y se convierta en poder.

Un gobierno de esa línea nos colocaría igual al Uruguay, Bolivia, Perú, Venezuela, Ecuador y Brasil, entre otros que han dado ejemplo de que la unión hace la fuerza.

Seguiremos realizando las gestiones para obtener la cédula y poder ejercer nuestro derecho ciudadano, a la espera de un candidato que nos proporcione un discurso y un programa de gobierno sin mentiras ni promesas demagogas, que seleccione a los funcionarios corruptos para someterlos a la justicia, ni que le diga a los productores agrícolas que no paguen al Banco Agrícola, pero tampoco que quiera continuar lo que está bien, corregir lo que está mal y hacer lo que nunca se ha hecho.

Tal vez la mejor opción sería, como dice mi amiga doña Lola, votar por el menos malo, porque todos cuando llegan al poder son iguales.