Veterano se reecuentra con su pasado

Manhattan – En el año 1967 un residente del Bronx escribió a El Diario pidiendo a las lectoras que escribieran a su hijo que estaba luchando en Vietnam.

Ayer ese soldado, Roberto G. Cruz licenciado como sargento, participó en el desfile del Día de los Veteranos junto con su “pana” desde la escuela y veterano de Vietnam, Jorge Luis Hernández.

“Me llegaron muchas cartas y empecé a escribir. Llegó un momento que tuve que escoger y una de esas mujeres, María Amelia, es mi esposa desde hace 43 años”, cuenta Cruz que la conoció personalmente en la fiesta de bienvenida que le dio la familia.

“Les dije: esa es la mujer con la que me voy a casar y así lo hice en diciembre de 1968”, recuerda Cruz.

Como tantos veteranos Cruz quedó marcado: “Perdí muchos amigos y siempre llevo la pulsera de Alberto Acosta Rosario que le reportaron como muerto en acción pero nunca encontraron su cuerpo”, dice Cruz mostrando un brazalete plateado en el que figura el nombre de su amigo.

Hace años que Cruz se mudó a Charlotte, en Carolina del Norte, pero ayer vino a Nueva York para participar en el desfile y estar con Hernández, con esa complicidad y risas que da la amistad de toda una vida.

Cada uno de los más de 20,000 veteranos que participaron en el desfile tenía una conmovedora historia detrás. Allí estaban los navajos que fueron objeto del film “Windtalkers” y que utilizaron su idioma para transmitir las órdenes sin que el enemigo pudiera descifrar su código durante la II Guerra Mundial. Estaban los cinco receptores de la Medalla de Honor del Congreso entre ellos Nicholas Oresko de 94 años. Estaban veteranos de Corea, Irak, Afganistán… Estaba Edwin Morales quien entró en la Marina en 1979 y en la Reserva en 2007.

“Estoy aquí por todos los veteranos y porque en el ejército me enseñaron a ser fuerte, a estar en forma, a pensar siempre adelante y eso es lo que trato de transmitir a los jóvenes”, dijo.

El general retirado y actualmente a cargo de la CIA, David H. Petraeus fue uno de los mariscales del desfile donde representantes del ejército y políticos como el alcalde, Michael Bloomberg, el vicegobernador, Robert Duffy y el senador Charles Schummer, honraron a los veteranos. En sus discursos resaltaron el sacrificio de aquellos que eligen servir a la patria así como el de sus familias y la obligación de ayudarles cuando regresan.

Destacó la intervención de John Rowan, gran mariscal del desfile y presidente nacional de los Veteranos de Vietnam. Rowan recordó el mal tratamiento que recibieron por parte de prensa, población e instituciones y cómo tuvieron que crear hasta el monumento en memoria de sus muertos.

“Nosotros aseguramos que el tratamiento que recibimos ¡nunca más vuelva a pasar!. En 1983 en nuestra primera convención nacional nos comprometimos a que ningún veterano será abandonado por los otros, y esto será así mientras haya un veterano de Vietnam”, indicó Rowan.

Luego Rowan repasó las contribuciones de los veteranos de Vietnam entre ellas la divulgación del desorden de ansiedad “PTS” (Síndrome de estrés postraumático). “Puede que no reciban el tratamiento pero gracias al trabajo que hemos hecho los veteranos ¡saben lo que es!”, recalcó.

“Muchos veteranos se creen que si regresan a casa de una pieza se han salvado. Pero eso no es así. Las secuelas del agente naranja han matado a más veteranos de Vietnam que el Vietcong”, aseguró Rowan.