Cuando un amigo se va…

NUEVA YORK – Cid Wilson, quien forma parte de la junta directiva de la organización Alianza Dominicana, conmemoró una década de la tragedia del vuelo 587 con sentimientos encontrados.

Por un lado, recordó la memoria de su amigo Félix Sánchez, quien murió en el terrible suceso que sacudió al pueblo dominicano. Aunque sintió pesar, la esperanza se hizo presente en su mirada al sentirse dichoso por mantener vivo el legado de su amigo.

“Félix siempre dijo que nuestro éxito era el éxito de la comunidad. Él se fue, pero dejó mucho de su ser entre nosotros. Nos enseñó a crecer cada día y compartir el triunfo con los demás”, aseguró Cid, quien es además vicepresidente del Board of Trustees Ambassador to New Jersey Council of County Colleges.

Cid y Félix se conocieron tres años antes de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Cómo jóvenes corredores de bolsa en Wall Street, coincidieron a varias reuniones de negocios. Su amistad se fue haciendo cada vez más sólida.

“Un día antes de los atentados terroristas, Félix dejó su trabajo en las torres. Salvó su vida sin saberlo. Fue una sorpresa para todos sus amigos y familia. Nos sentimos agradecidos por tenerlo vivo”, recordó Wilson.

Sánchez, de 29 años, y Wilson, entonces 30, perdieron amigos y clientes en el World Trade Center. La economía se vino abajo y a pesar de la tristeza que se sentía en la ciudad, los dos amigos se dieron ánimo mutuamente. Un mes después del 11 de septiembre, se reunieron en un restaurante de Washington Heights.

“Celebramos que estábamos vivos y que por muy mal que las cosas se vieran, todo mejoraría. Félix era muy alegre y nos pidió que no perdiéramos la esperanza. Esa noche nos contagió su ánimo y sus ganas de vivir”.

El 12 de noviembre de 2001, Nueva York despertó con la noticia de otra tragedia. Ese día Wilson recibió una llamada que le cambió la vida. Una amiga le aviso que Félix estaba en vuelo 587, ya que iba dar asistencia financiera a varios jugadores de béisbol.

“Me quedé sin palabras”, recuerda.

Una década después, rodeado de familias que perdieron a seres queridos, Wilson dijo con voz firme “he vivido estos años como los habría vivido Félix. Él siempre habló de ayudar a nuestra comunidad y aquí estoy, tratando de construir un mejor lugar”.