Una mancha en el PLD

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), acaba de finalizar su proceso de elección interna para escoger sus tres candidatos a la contienda electoral de mayo del 2012 por la circunscripción número uno del diputado en el exterior.

Evidentemente que todo un año de campaña, sin conflictos ni diferencias entre más de 23 aspirantes, denotó sin lugar a dudas la organización y disciplina con que esta organización política se maneja.

Sin embargo, es penoso que al final de la jornada dos de los candidatos que figuran en la lista de los tres ganadores manchen el proceso democrático al que fue sometido el PLD casi durante un año, con acusaciones y señalamientos de irregularidades al extremo de provocar la celebración de nuevas elecciones.

Este triste escenario sólo lo han provocado dos de los contendores de los más de 20 aspirantes, de los cuales sólo tres de ellos fueron elegidos. Alfredo Rodríguez y Francisco Fernández deben deponer sus armas e integrarse a las labores que demanda el momento.

Les pedimos pues, a estos dos líderes, que por el bien del partido y por el bien del país, olviden sus diferencias personales y se queden conformes con los lugares que le otorgó la Comisión Electoral el día 4 de diciembre.

Francisco Fernández ha impugnado una mesa electoral en Union City, y Alfredo Rodríguez está impugnando las elecciones en Canada.

De todos los participantes en el torneo electoral interno, el ingeniero Carlos Feliz, uno de los precandidatos más populares y preferido por nuestra comunidad, y aclaró que el proceso anterior es un proceso interno de su partido, ya hizo declaraciones públicas en apoyo, felicitando a los ganadores del primer, segundo y tercer lugar, cosa ésta que lo sitúa como un dirigente político institucional y respetuoso de las decisiones de la organización política a la cual pertenece.

Otro que se ha apegado a los principios de su partido ha sido el embajador Gregorio Morrobel, a quien consideramos, como uno de los precandidatos y dirigentes más sólido y preparado del PLD.

Concluyo diciendo que en cualquier organización política, entidad o empresa, el interés general debe estar por encima del interés particular.