El ridículo de ICE

La incompetencia demostrada en el uso del programa Comunidades Seguras parece no tener límites. Qué más hay que esperar para demostrar las fallas terribles del sistema.

El caso más reciente es el de la joven de 15 años de edad, Jakadrien Turner, que engañó a los agentes del Servicio del Control de Inmigración y Aduanas (ICE) para lograr ser deportada a Colombia.

La joven se fugó de su hogar en Dallas y posteriormente fue arrestada por robo en una tienda. Ella, que no habla español, le dio un nombre falso a las autoridades y dijo que era colombiana.

Según la policía de Dallas, se tomaron las huellas digitales de la menor y se cotejó toda la información obtenida con el banco de datos de Comunidades Seguras. No está claro todavía por qué se confundió a una afroamericana que no habla español con una delincuente colombiana de 21 años. Dos meses más tarde fue deportada a Colombia. La semana pasada Jakadrien fue regresada a su hogar en Texas.

Se supone que Comunidades Seguras tiene el fin de proteger a la sociedad de los delincuentes indocumentados. Vaya protección que dan, cuando literalmente sus agentes son engañados por una niña de esta manera.

Este caso muestra que la cooperación entre las autoridades policíacas locales y de inmigración -en la que se basa Comunidades Seguras- se presta a los errores más absurdos. El uso de huellas digitales y los bancos de datos probaron ser inútiles en este caso. La mentira de la jovencita, y quizás el exceso de celo de los agentes migratorios, pudo más que toda la tecnología y los entrenamientos que se dicen son tan útiles.

La deportación de un ciudadano estadounidense es algo muy serio. No hay excusas de apariencia extranjera, acento al hablar o nombre que suena foráneo. Sin embargo, ha ocurrido en repetidos casos, como el de Pedro Guzmán, un analfabeto con problemas mentales que fue tirado hace un tiempo a vagar por las calles de Tijuana.

¿Hasta cuándo esto va a ser un riesgo aceptable en nombre de un programa que deporta sin ton o ni son a gente inofensiva con la excusa de la seguridad pública?

Comunidades Seguras ha sido una vergüenza de confusión, caos e incompetencia.

El caso de Jakadrien Turner es otra muestra de las barbaridades y errores peligrosos que se cometen en nombre de este programa. Ya basta de hacer el ridículo y perjudicar familias con un programa incapaz de detectar la travesura de una adolescente.

La Opinión/ImpreMedia