¡Anoche lloré por Cuba!

Que triste despertar, cuando serían las 6:30 de una fría mañana y me tiré de la cama y fui directamente al radio con la esperanza que mi sueño durante 52 años se hubiese convertido en realidad, y no fue así, una vez más mis pupilas se llenaron de lágrimas y lloré al ver que mi patria seguía esclava.

¿Qué mal le hemos hecho los cubanos al mundo? ¡que indolente han sido dándonos la espalda! ¿Dónde están los Derechos Humanos que se hacen los sordos ante el dolor de nuestro pueblo? ¿De esos hombres, mujeres y niños que sufren la más cruel e inhumana tiranía de los hermanos Castro? ¿Dónde están los Derechos Humanos cuando un patriota como Eduardo Arocena, lleva 28 largos años en una prisión federal, condenado por el solo hecho de defender la libertad de nuestra patria? ¿Dónde están? Los cubanos esperamos que el Presidente Obama, haga lo que otros presidentes no han hecho, libertar a este honrado trabajador del Puerto de Newark, admirado y querido por la gran colonia de exiliados cubanos, confío en que al terminar el año mis oraciones serán escuchadas y Cuba será libre y la libertad de Eduardo Arocena será el mejor regalo navideño para el pueblo cubano.

Vivía yo en Caibarién, un bello pueblo de la costa norte de la provincia de Las Villas, Cuba, y allí conocí a Eduardo, un joven estudiante, respetuoso, sincero, y trabajador a pesar de su corta edad, querido por todos. Cuando yo emigré a esta gran nación, tiempo después él ya en tierras de libertad fija residencia en el Estado Jardín, New Jersey, y durante años trabajó en el Puerto de Newark, donde era querido por todos sus compañeros, buen esposo y mejor padre, pero el destino y la cobardía de muchos, la ferocidad de un fiscal se ensañó sobre aquel sencillo hombre que con valentía de hombre; le dijo al fiscal: “¡Cumpla con su deber que sobre mis rodillas está la libertad de mi patria!”. Y así con esa dignidad del hombre cabal que le caracteriza, lleva 28 largos años en distintas cárceles federales, lejos de su familia, sin ver a sus hijos, a su madre y esposa. ¿Que pasará? ¿Acaso el presidente Obama, se hará ciego y sordo al reclamo de la comunidad cubana como han hecho otros presidentes, que han dado perdones a diestra y siniestra a enemigos de esta nación?

Nuestro Apóstol de la independencia de Cuba José Martí dijo: “Héroe, se puede ser todos los días: pero el verdadero héroe, es el que sacrifica su heroísmo al bien de su patria”

¡Cuba que llora en estos momentos por la cobardía de esta nación, pide la libertad del patriota Eduardo Arocena!