Rousseff olvida la lucha por los derechos humanos

Guía de Regalos

Es asombrosa la facilidad con la cual algunas personas pueden ignorar las violaciones a los derechos humanos en otras personas habiéndolas sufrido en su propio pellejo.

La presidente de Brasil, Dilma Rousseff fue en su juventud una guerrillera marxista en años en que los militares gobernaban su país. Por su lucha en contra de los militares fue arrestada y en 1970 le dieron varias sesiones de “electro-shocks”. No hay duda que esto constituye en cualquier época o país donde haya ocurrido, una violación de los derechos humanos.

Eso fue en 1970. Ahora en el 2012, Rousseff viaja como presidenta del país más grande y económicamente más poderoso en América Latina a Cuba. Fue a la isla caribeña a hablar de negocios; de como ampliar el Puerto de Mariel para cuando Estados Unidos levante el embargo. Habló con el actual dirigente cubano Raúl Castro de otros negocios en la isla. Brasil expande su poderío económico en el hemisferio y en el mundo.

Pero a Rousseff no se le ocurrió preguntarle a Raúl Castro cómo era posible que hubieran dejado morir en huelga de hambre a Wilman Villar Mendoza de 31 años. El crimen del disidente cubano fue enorme. El osó salir al frente de una marcha de disidentes en el pueblo de Contramaestre con una bandera cubana reclamando derechos humanos y democracia para los cubanos. Rousseff ignoró la muerte de Villar Mendoza en enero.

Ella tampoco habló o siquiera preguntó por la galardonada bloguera cubana Yoani Sánchez, quien había pedido permiso de salido para ir a una conferencia en Brasil, precisamente. No importa que por décima novena vez consecutiva el gobierno le haya prohibido la salida de la isla a la valiente cubana. Un aparte para los que reclaman el derecho a viajar a Cuba. El gobierno cubano requiere un permiso para permitir a sus ciudadanos salir de su propio país; amén que cela mucho a quien le permiten entrar y a quien no.

Por supuesto que Rousseff tampoco tuvo tiempo en su apretada agenda para preguntar por los cientos de disidentes en Cuba, mucho menos tratar de hablar con uno de ellos, como muestra de solidaridad.

En un artículo publicado en http://www.cubalibredigital.com, Jorge Hernández Fonseca dijo: La imagen de Rousseff ha sido dañada por su impune desdeño por los derechos humanos de los cubanos. Hubo una vez en que ella pidió ayuda a la comunidad internacional. Ahora cierra sus ojos ante violaciones iguales o peores a las que ella sufriera.

Por supuesto que las cosas son diferentes. Los izquierdistas defienden los derechos humanos de los guerrilleros marxistas y de los violentos de izquierda como ellos. Esa posición es políticamente aceptable para muchos. Pero cuando el que clama por respetos a sus derechos como ser humano es alguien opuesto a un régimen comunista, entonces el cuento es diferente. Ellos tienen todo el derecho a mirar en otras direcciones o simplemente cerrar los ojos para no ver los abusos. Para ellos su causa es más importante que la vida o los derechos de un infeliz que lo único que pide es democracia y libertad.

Raúl Castro ha hecho muchas promesas desde que tomó el poder de manos de su siempre-moribundo hermano. Pero ha cumplido muy pocas de sus promesas. En Cuba están bien los mandamases del Partido y los que tienen la suerte de tener parientes en el exterior que les manden dinero en dólares. La mayoría del pueblo está peor hoy que en ningún otro momento en el último medio siglo.

En un artículo que pudo sacar de Cuba, Yoani Sánchez describe la muerte de Villar-Mendoza en prosa fácil pero tajante.

Villar Mendoza murió “el 19 de enero no sólo por la falta de comida y de agua. El murió para demostrar que (en Cuba) hay que usar su propio cuerpo para provocar la indignación popular, ya que en la isla las protestas están prohibidas”.

Los cubanos viven y mueren en silencio. En la isla no pueden protestar. Y en el exterior todos los que callan ante estos abusos son cómplices con su silencio de un régimen que apabulla a un pueblo.