No cesan los asesinatos enPuerto Rico

San Juan/EFE – Diecisiete personas fueron asesinadas durante los pasados dos días en Puerto Rico, en el fin de semana más sangriento de lo que va de 2012, lo que eleva a 389 las muertes violentas en lo que va de año en la isla caribeña.

Entre las víctimas están dos turistas estadounidenses del estado de Florida, una pareja de edades entre 30 y 35 años, encontrados el domingo sin vida con varios disparos en sus cuerpos en la habitación de un hotel del área de Isla Verde de la capital puertorriqueña.

Un hombre, de unos 45 años, había sido hallado sin vida la madrugada de ese mismo día en un establecimiento hotelero de Cupey, en el área metropolitana de San Juan.

Otros asesinatos durante el fin de semana se registraron en la capital y diferentes áreas de la isla caribeña.

El jefe de la Policía de Puerto Rico, Héctor Pesquera, dijo en declaraciones a la emisora radial WKQ no entender la razón del elevado número de incidentes registrado en las últimas horas.

Sobre los asaltos que se producen en domicilios, recomendó no oponer resistencia a los asaltantes y si se dispone de armas de fuego para defenderse nunca disparar a herir.

“Cuando hay confrontación, lo que se recomienda es que si tiene que dispararle, ojalá no, dispare a la masa, al centro. No esté buscando herir y no hacer nada, porque lo matan”, dijo el número uno de la Policía puertorriqueña.

En lo que va del 2012, cinco personas han muerto en robos domiciliarios en Puerto Rico.

El año 2011 finalizó con 1,136 asesinatos, lo que supuso un incremento del 15 por ciento con respecto a 2010 y la cifra más alta desde que se inició el registro en 1940.

El 49,2 por ciento de los crímenes cometidos en 2011 en Puerto Rico estuvo relacionado con el tráfico de drogas, según información estadística de la Policía. El alza incontrolada de asesinatos durante los últimos años forzó al Ejecutivo a sacar a la calle a finales de 2009 a la Guardia Nacional, fuerza de reserva constituida por voluntarios, medida que no dio resultado y a la que se puso fin un año después con la excusa de su elevado coste económico.