El viejo y el nuevo PRI

La aparente victoria de Enrique Peña Nieto en la elección presidencial regresa al poder al Partido Revolucionario Institucional, aunque las circunstancias actuales son muy distintas a los 71 años de gobierno pasado. Si quiere ser eficiente en los próximos seis ahora deberá acostumbrarse a negociar en el Congreso.

Peña Nieto ha repetido una y otra vez su rechazo a regresar al pasado autoritario y antidemocrático del PRI. Sin embargo, hay costumbres que son difíciles de perder y una de ellas es la compra de votos.

El caso de la entrega de decenas de miles de tarjetas de compra de la tienda Soriana a cambio de votar por el candidato del PRI desmiente la nueva imagen que se le quiere dar. Pero aun es peor la explicación del gobernador de México, Eruviel Ávila Villegas, quien dijo haber entregado 170,000 tarjetas de compra como parte de un programa escolar y que el apuro por cobrarla no está ligado a la elección sino que los beneficiarios “hicieron compras de último momento” al cierre del ciclo escolar.

Esa libertad para la triquiñuela de la campaña no la tendrá Peña Nieto en la presidencia ya que no tiene las mayorías absolutas en el Congreso.

Las reformas energética, impositiva y laboral van a necesitar respaldo de la oposición para poder ser aprobadas. Ya se de los perredistas, la segunda fuerza que tiene ideas opuestas a las intenciones del candidato priista o de los panistas que resienten el que la bancada del PRI haya bloqueado reformas similares propuestas por el presidente Calderón.

Finalmente, es lamentable que otra elección presidencial en México esté empañada de irregularidades. El reconteo de más de la mitad de las casillas ayudará a la transparencia, aunque será muy difícil que revierta la tendencia que favorece a Peña Nieto. El precio de este embrollo es una profunda y razonable desconfianza de los votantes hacia el “nuevo PRI” que no desaparecerá con las palabras del candidato.

En resumen, el caso de una presidencia de Peña Nieto quizás muestre dos caras del PRI. Ya vimos al viejo mañoso que gana elecciones a toda costa, habrá que ver si surge una versión más flexible y abierta al dialogo en el Congreso que pueda gobernar para todos los mexicanos.