Latinos deben apoyar restricción de bebidas azucaradas

Trabajando con las distintas comunidades inmigrantes, hemos podido observar como los niveles de sobrepeso y obesidad han incrementado dramáticamente, afectando en particular a los niños.

Recientemente, el alcalde Michael Bloomberg desarrolló un plan nuevo para contrarrestar esta problemática, que involucra la prohibición de bebidas azucaradas de más de 16 onzas en la ciudad de Nueva York.

Creemos que esta es una buena iniciativa ya que ayuda a reducir los niveles de obesidad creando conciencia sobre uno de los factores que ha ayudado a incrementar este problema de salud pública.

La pregunta real que se debe hacer a raíz de esta propuesta no es si a la gente le gustará o no esta prohibición. Ya muchos neoyorquinos han expresado que no apoyan el plan. La pregunta correcta es, de ser aprobada esta ley ¿ayudará a reducir la obesidad en la ciudad?

La respuesta es sí, ya que restringir la ingesta de azúcar de las personas es un paso necesario para disminuir el porcentaje de obesidad. Aun cuando esta es una restricción pequeña, ayudará a mejorar los hábitos alimenticios del público.

Irónicamente, los que se oponen a esta medida son los que más se beneficiarían de la misma. ¿Por qué ocurre esto? Además de que no están conscientes de la importancia de una dieta balanceada, tampoco parecen enfocarse en los beneficios positivos que la medida brindaría para ellos y sólo hacen hincapié en el hecho de que la medida trataría de controlar lo que las personas hacen.

Si la medida no es aprobada, la tendencia a la obesidad continuará en aumento.

Estos son los puntos principales de debate de aquellos que se oponen a la medida:

1) Se atenta contra la libertad de las personas y su derecho a elegir. Objetivamente, esto es verdad. Recordemos que todas las personas nacen con “derechos inalienables”, como por ejemplo, nuestra libertad de elección. A pesar de que este derecho esta bajo la responsabilidad de cada persona, no somos propietarios de este derecho hasta que aprendamos a utilizarlo de forma responsable.

2) Otra defensa es que algunas escuelas públicas ya han eliminado completamente los refrescos azucarados, y los estudiantes simplemente terminan consumiendo estas bebidas fuera de la escuela.

La implementación de otros programas educativos sobre nutrición y salud es necesaria para promover resultados positivos a largo plazo. Sin embargo, la prohibición de refrescos azucarados es un paso necesario y positivo para solucionar esta problemática.