Café Gaudí, un pedacito de Barcelona en Chicago

Dos hermanas mexicanas abrieron el restaurante después de visitar la capital catalana y quedar fascinadas con los colores de la ciudad y su arte

Café Gaudí, un pedacito de Barcelona en Chicago
Hace tres años se les ocurrió la idea de abrir un café llamado Gaudí, con mosaicos, sillas coloridas y arte en las paredes.
Foto: EFE

Chicago – Con ingredientes y nombres mexicanos y españoles en el menú, además de mosaicos y colores vibrantes que hacen recordar a Barcelona, el Café Gaudí ofrece a sus clientes una experiencia gastronómica y cultural única en el barrio ucraniano de Chicago.

Todo comenzó hace siete años cuando las hermanas mexicanas Verónica y Betty Gómez Romo visitaron la capital catalana y quedaron fascinadas con los colores de la ciudad y el arte del arquitecto Antonio Gaudí, desde la Sagrada Familia a las salamandras y bancos de mosaico del Parque Güell.

“Me encantó todo lo que vi y desde entonces supe que Gaudí sería el nombre de algo que fuera mío en el futuro, un hijo, un perro o un café”, dijo Verónica a Efe.

Las hermanas, oriundas del Distrito Federal, decidieron aventurarse en Chicago después de la experiencia catalana y aquí surgió hace tres años la idea de abrir un café llamado Gaudí, con mosaicos y sillas coloridas, y arte en las paredes.

Los mosaicos fueron realizados en dos semanas y en el garaje de su casa por un artista local, que venía de Toledo (España), y las sillas fueron pintadas por otro.

Cuando llegó el momento de armar el menú, “decidimos fusionar un poquito la comida y cambiar el estilo de la típica hamburguesa, poniéndole nombre de artistas y dándole un toque, según la nacionalidad del artista”, dijo Verónica.

Es así que se pueden escoger hamburguesas con sabor mexicano, como Diego Rivera con chile jalapeño o Frida Khalo, que además de chile tiene queso y cebolla.

También hay una croqueta de queso de cabra en homenaje al pintor surrealista español Salvador Dalí, y una hamburguesa llamada Alexander Calder, por el escultor estadounidense, con dátiles, tocino y mozzarela derretida.

Otras especialidades son los chilaquiles Gaudí, con huevo, pico de gallo, queso picante y salsa verde servidos con chips de tortilla, y tapas de camarones picantes con ajo o de dátiles con tocino.

No faltan los huevos con chorizo, panqueques, omelettes y huevos benedictinos para el desayuno, mientras que en el almuerzo se destacan el pincho de pollo, las ensaladas y los wraps.

Y para quien esté dispuesto a esperar 25 minutos por la elaboración de su platillo, una especialidad de la casa llamada Mila ofrece una pechuga de pollo rellena de queso de cabra y espinaca, servida con una salsa cremosa de morrón.

Para completar la experiencia gastronómica, nada mejor que el flan de caramelo como postre.

“Es un café muy familiar, muy típico de México”, dijo Verónica.

El local tiene 10 mesas, siempre ocupadas, que lo han convertido en un lugar “acogedor y con mucha variedad para toda la gente”, aseguró la propietaria.

Los precios son accesibles y como el café no tiene licencia para vender bebidas alcohólicas, el cliente puede traer la botella de vino de su preferencia “y nosotros hacemos la sangría”, agregó.

Las paredes del café están pintadas con colores cálidos y terracota, y de ellas cuelgan farolillos coloridos de papel y cuadros de autores locales que tienen la oportunidad de exponer y vender sus obras.

Las muestras se renuevan cada dos meses, con aperturas donde hay música en vivo, algunos tragos y la posibilidad de que el artista hable con sus posibles clientes, que pueden pagar la obra de su interés en cuotas.

“Pueden ser $20 o $100 por mes, pero todos venden y es una buena opción en estos tiempos difíciles”, dijo Verónica.

Las propietarias saben lo que es sobreponerse a la adversidad, porque el café fue inaugurado en plena crisis económica y a pesar de ello logró imponerse.

“Ese era el momento, no podíamos dejar pasar la oportunidad y ahora estamos en todos lados con nuestro servicio de catering”, dijo Verónica, desde el festival de cine latino de Chicago a fiestas universitarias, como las que organiza las universidades DePaul o Autónoma de México en Chicago.