Controlar las armas, controlar el crimen

La noticia ayer de que la Ciudad le vendió 28,000 libras de casquillos de balas usadas a una tienda de municiones en Georgia cayó como un balde de agua fría. No sólo porque reveló –como el artículo del New York Times señala- lo extremadamente complejo de regular la compra y venta de armamentos y municiones entre estados, sino porque dejó entrever odiosas inconsistencias en la muy publicitada campaña del alcalde Bloomberg en contra de las armas ilegales.

Esto último salió a relucir en la decepcionante respuesta que la Alcaldía, a través de uno de los principales asesores del alcalde Bloomberg, John Feinblatt, le dio al asunto.

Feinblatt, quien también es una de las mentes tras el plan de Bloomberg de unir a alcaldes de todo el país en un frente contra las armas ilegales, desafiantemente defendió la transacción de la Ciudad con la compañía de Georgia, con una decepcionante y confusa respuesta: La campaña de su jefe es “por el control del crimen. No por el control de armas”.

Ayer un vocero del ayuntamiento explicó que la venta se hizo porque la compañía de Georgia ofreció la cantidad más alta por casquillos, y la Ciudad está obligada a vender al mejor postor.

Pero la declaración de Feinblatt es preocupante. El Alcalde es una voz importante en el debate público sobre la regulación de armas y municiones, como lo demostró recientemente tras la masacre de Aurora, Colorado. No es momento para que Bloomberg haga excepciones ni distinciones innecesarias.

Especialmente en estos días de titulares sangrientos, necesitamos un liderazgo claro, y que la Ciudad de Nueva York continúe siendo una voz implacable en esta lucha.

Si el Alcalde quiere tener sus cuentas claras en este asunto, entonces la Administración, incluyendo a Feinblatt, debe mantener un mensaje consistente. Bloomberg debe inmediatamente comprometerse a vender los cartuchos usados a compañías que procesan metal usado, y hacer de eso una política. Nueva York no debe participar, ni siquiera indirectamente, en lo que parece ser un negocio del reciclaje de balas.