Gabriel Orozco presenta ‘Asterismos’ en el Museo Guggenheim

El artista mexicano trae una obra muy peculiar

Nueva York – No se necesita ser un experto en arte para entender por qué la obra del mexicano Gabriel Orozco es tan popular, es más, lo primero que se puede divisar en su proyecto escultural y fotográfico, son elementos muy comunes a nosotros.

Botellas, piedras y bombillos son algunos de los objetos que el artista ha decidido exponer en su obra “Asterismos”, que se encuentra en exhibición desde ayer y hasta el 13 de enero de 2013, en el Museo Guggenheim, ubicado en la 5a. Avenida y la calle 89 .

Aunque la idea no suena muy artística en teoría, lo interesante de esta exposición es la forma ordenada y visualmente atractiva en la cual su autor ha posicionado estos objetos, los cuales son restos recogidos de un campo de juego cerca a su casa en Nueva York, y de una playa protegida en Baja California Sur, que también se ha convertido en un depósito de residuo industrial proveniente del Océano Pacifico.

“Me interesaba explorar la zona, ver que encontraba para catalogarlo y exponerlo casi como evidencia arqueológica. Ordenada de una manera que sea clara, las asociaciones con otra cosa están abiertas al público”, comenta Orozco sobre su obra.

Sin embargo, aunque el propósito inicial de este montaje no contempla la presentación de algún mensaje de acuerdo al artista, resulta casi inevitable realizar asociaciones entre estas imágenes y la inevitable tensión entre humanos y naturaleza, que a fin de cuentas, ha sido la responsable de que estos artículos terminen invadiendo diferentes ecosistemas.

Así, sin quererlo, Orozco esta influenciando nuestro pensamiento y como bien lo reconoce, su obra tiene y tendrá repercusiones futuras. “A estas alturas uno puede ver la evidencia del impacto que ha tenido lo que realizo artísticamente, reflexiono sobre medio ambiente, la cosa ecológica, política, social, la función del cuerpo humano y lo que le sucede en la vida cotidiana. El impacto genera un cambio en la percepción de la naturaleza, de la sociedad, del mundo del arte”, manifiesta.

Aunque es consciente de que ese cambio del que habla toma tiempo, también es consciente de que no es imposible. “El cambio está dentro del mundo del arte pero tal vez también he tocado otras mentes y por ahí se empieza, ese tipo de cambio de inmediato empieza a crecer como una diáspora, los niños que vienen por ejemplo, lo pueden encontrar divertido pero también es fuerte y puede influenciar las futuras generaciones”, concluye.