Senderista rechaza cargos en su contra

Florindo Eleuterio Flores Hala, "Artemio", a su salida de  la Base Naval del Callao, donde es juzgado.
Florindo Eleuterio Flores Hala, "Artemio", a su salida de la Base Naval del Callao, donde es juzgado.
Foto: efe

LIMA/AP — El “Camarada Artemio”, el último miembro de la dirigencia histórica de Sendero Luminoso en caer en manos de la justicia, rechazó ayer los delitos de terrorismo y narcotráfico que se le imputan y afirmó que se entregó por su propia voluntad a las fuerzas del orden, sin haber sido capturado.

En la segunda audiencia del juicio a Florindo Eleuterio Flores Hala, de 50 años, nombre real del líder senderista, éste ingresó a la sala de audiencias acompañado por agentes de seguridad y agitó el puño en actitud desafiante ante la prensa y las cámaras de televisión, un gesto que también mostraron otros cabecillas senderistas como Abimael Guzmán, fundador e ideólogo de Sendero Luminoso, actualmente en prisión de por vida.

Artemio es procesado por terrorismo, tráfico ilícito de drogas y lavado de activos, y la fiscalía pidió para él una condena de cadena perpetua, tras reseñar los asesinatos, sus vínculos con el narcotráfico y las extorsiones que se le atribuyen.

“Yo rechazo totalmente tales imputaciones de las cuales no tengo absolutamente ningún tipo de responsabilidad”, afirmó el líder rebelde. “Yo rechazo los delitos que se me están imputando de terrorismo, pues yo soy político”, agregó.

Además Artemio desmintió la versión oficial de que fue capturado el 12 de febrero pasado en la selva, en la región San Martín, estando herido, luego que la policía logró que uno de sus allegados lo traicionara e hiriera de bala.

“A mí nadie me capturó, que demuestren quién me capturó, yo decidí ponerme a derecho, y de eso es testigo el capitán Rumiñahui, a quien yo me entregué el día 12”, dijo a la corte, y pidió que ese efectivo sea convocado como testigo.

Las autoridades señalaron que Artemio fue encontrado por las fuerzas del orden muy malherido, escondido en una choza en medio de la selva, tras ser abandonado por sus secuaces, quienes habían logrado inicialmente ponerlo a salvo de quien lo hirió.

En otro momento de la audiencia, Artemio rechazó a la corte, integrada por tres magistrados, calificándola de “ilegal” e “inconstitucional” porque, según dijo, debería ser juzgado por un tribunal en la zona donde ocurrieron los hechos y no en Lima.