Identidad indígena cobra fuerza en Nueva York

Grupos amerindios locales luchan para preservar su voz y navegar el sistema
Identidad indígena cobra fuerza en Nueva York
Hoy es el primer aniversario del periódico La Zenka, un medio abierto a todas esas voces indígenas en NY.
Foto: Cortesía

Nueva York – Se les puede ver en los parques de Corona y Flushing, en cada esquina de Sunset Park o sobre las tablas de un teatro comunitario. Los indígenas latinoamericanos de Nueva York no tienen una sino cientos de voces, que muchas iniciativas hoy tratan de preservar.

Según Javier Enríquez, fundador de la red Movimientos Indígenas Asociados (MIA), es una necesidad de estas comunidades “tener instituciones que representen sus intereses, porque cuando se nos incluye como hispanos se nos pone de lado”.

El último censo nacional demostró que en Nueva York hay cerca de 40,000 personas que se identifican como indígenas, un 70% más de las que había una década atrás. La mayoría son del sur de México. Pero también hay de todas partes de Latinoamérica como Ecuador, Colombia, Brasil y Bolivia.

Hoy, por ejemplo, es el primer aniversario del periódico bimestral La Zenka, un esfuerzo de MIA para tener un medio abierto a todas esas voces, el cual se celebrará con una conferencia sobre identidad y encuentro artístico.

“La selección de temas es muy abierta, pero todos están relacionados con nuestra identidad como indígenas, nuestra cultura y tradiciones”, advierte Enríquez. Los textos se publican en inglés, español y lenguas autóctonas como quechua o nahualt. Las ediciones se distribuyen en restaurantes, museos y negocios de los cinco condados.

Por años, otras organizaciones han creado puentes para unir a sus miembros, aunque aún el diálogo con otros pueblos es incipiente.

En el ámbito del comercio justo, redes como Desgua promueven la distribución de artesanías guatemaltecas. A través de proyectos como Maya K’iche, una cooperativa autosustentable de mujeres guatemaltecas de Nueva York y San Andrés Xecul elabora textiles que se venden localmente a través de sitios web como Etsy.com.

“El reto es muy grande y difícil”, advierte la antropóloga Cinthya Santos, quien trabaja con grupos de la región Huasteca Veracruzana de México. Ella aspira producir una serie de cápsulas radiofónicas sobre historias de migrantes en Nueva York para transmitirlas a través de Radio Huayacocotle. “Así sus familiares en México podrán escucharlas en sus pueblos, donde la radio es el único medio de comunicación”.

Facebook ha sido un gran aliado para tender estos puentes, destaca la antropóloga. “Muchos de ellos, aunque son casi analfabetas, se las arreglan para escribir” y tener presencia en esta red social, así como para impulsar esfuerzos espontáneos para ayudar a quienes lo necesiten.

Hace 25 años, Elvira y Hortensia Colorado fueron pioneras de este movimiento en el campo teatral. Las hermanas mexicanas dirigen la compañía de teatro Coatlicue y son miembros de American Indian Community House, una red que sirve a las comunidades amerindias del área metropolitana de Nueva York.

“Nuestro teatro se basa en historias originales sobre problemas como el tráfico humano, racismo y salud que afectan a las familias indígenas”, explica Elvira Colorado, quien colabora con otros grupos para dictar talleres no sólo en la ciudad sino en México y hasta Brasil.

Dada la complejidad de navegar el sistema estadounidense para quienes muchas veces no hablan inglés o español, muchas de estas alianzas abarcan varios campos de acción como la asistencia de salud y legal. Una de ellas es la Defensoría de los Pueblos y Naciones Indígenas del Ecuador en América (DEPIA), cuyo director de sangre quechua, Nicolás Chango, ofrece ayuda sobre temas migratorios y de derechos humanos.

Chango está impulsando la creación de la Unión de Naciones Indígenas y Campesinas del Ecuador, suerte de paraguas que busca integrar a los diversos grupos culturales y comunitarios ecuas de la ciudad. “Hay que unificar y defender a los migrantes”, que en una gran mayoría son jornaleros, pero también “crear conciencia sobre nuestra filosofía indígena y la importancia de mantener tradiciones y lenguas en casa”.