Difícil salida de Jeb Bush
Y pensar que, supuestamente, Jeb Bush es el hermano listo. Sin embargo, el exgobernador de la Florida, y potencial candidato presidencial republicano para 2016, no pareció muy listo durante las ruedas de prensa para presentar su nuevo libro.
No es totalmente su culpa. Los medios liberales han pintado un blanco en su pecho y están determinados a jugar a “te agarré”.
En las elecciones para gobernador de Florida en 1998 y 2004, Bush ganó más del 60% del voto hispano. Habla español con fluidez, y ha estado casado por más de 35 años con Columba Garnica Gallo de Bush, nacida en México. También ha criticado a los republicanos por su tono duro en el tema de la inmigración.
A muchos de esos electores les agrada Bush, motivo por el que los demócratas tienen que echar lodo sobre él en cuanta oportunidad tienen. Aún así, Bush no puede darse el lujo de cometer errores de novato. Cometió por lo menos tres de ellos en las primeras horas de su gira publicitaria para “Immigration Wars: Forging an American Solution” (Guerras de inmigración: Forjar una solución estadounidense), que escribió junto con el abogado constitucional, Clint Bolick.
Error No. 1: Bush, o no anticipó o por lo menos no se preparó para el hecho de que iba a convertirse en blanco de algunos miembros izquierdistas de los medios. O bien no ha prestado atención a cómo los medios tratan a la mayoría de los republicanos en el tema de inmigración.
Error No. 2: Bush permitió que lo acorralaran en una entrevista con Matt Lauer, en el programa “Today”, de NBC. Lauer aparentemente no comprende cuán complicado puede ser el debate sobre inmigración. Comenzó con la idea preconcebida de que, aunque Bush otorgaría a los indocumentados una categoría legal, se opondría a un camino a la ciudadanía.
Está en el libro. “Es absolutamente esencial para la integridad de nuestro sistema migratorio que los actos tienen sus consecuencias —en este caso, que los que violaron la ley pueden quedarse, pero no pueden obtener los codiciados frutos de la ciudadanía.” Y aquí: debe haber “dos penas para la entrada ilegal: multas y/o servicio comunitario, y no tener acceso a la ciudadanía.”
Sin embargo, ésta es la parte que Lauer se salteó. Bush y Bolick también escribieron que los indocumentados podrían transitar ese camino. “Los inmigrantes ilegales que efectivamente desean convertirse en ciudadanos deben tener la oportunidad de volver a sus países de origen y solicitar [la ciudadanía]” escribieron.
Pienso que el camino debe ser largo y penoso, porque la ciudadanía de los Estados Unidos no debe abaratarse. Aún así, los inmigrantes no deberían estar forzados a salir de Estados Unidos para completar el viaje.
Hay miembros del Congreso, de ambos partidos, que simplemente cerrarían las puertas y prohibirían a los inmigrantes ilegales todo acceso a la ciudadanía bajo cualquier circunstancia.
Pero cuando Lauer trató de encasillar a su invitado, Bush aceptó la pregunta, cuando debería haberlo detenido ahí mismo y sentado su posición claramente.
Error No. 3: Bush pareció olvidar que los matices mueren en el debate migratorio. Llevo casi 25 años escribiendo sobre inmigración, y comprendo los matices. Pero en un tema tan cargado de emociones como éste, a pocos estadounidenses les importan los matices grises; la mayoría parece sólo comprender políticas que se expresan en blanco y negro.
La idea de Bush de conceder un camino a la ciudadanía no es blanca ni negra. Es gris. Con razón tuvo problemas en que se la entendiera.
Y sin embargo, eso es lo que debe hacer un líder eficaz: comunicar con claridad. Por tanto si Bush planea realmente su candidatura a la presidencia, más vale que enderece su posición sobre un camino a la ciudadania.