No sea una víctima más de la hepatitis

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No sea una víctima más  de la hepatitis
Empleados del restaurante New Hawaii Sea, en el vecindario de Morris Park, El Bronx, fueron vacunados contra la Hepatitis A, tras ser alertados de un posible contagio.
Foto: EDLPZaira Cortes

Nueva York — Si tiene hambre, piénselo dos veces antes de sentarse a cualquier mesa. Las recientes alertas por posibles focos de contagio de hepatitis A en algunos restaurantes y supermercados de Nueva York, han puesto de nuevo sobre el tapete las condiciones sanitarias de los establecimientos de comida.

Hasta cuatro alertas se han reportado en lo que va de año, después de que se detectara que al menos un empleado de los establecimientos señalados era portador del virus, aunque el Departamento de Salud dice que se toman las suficientes medidas de precaución.

“La incidencia de Hepatitis A en la ciudad de Nueva York es baja y ha decrecido en los últimos años”, dijo Veronica Lewin, vocera del departamento, quien reveló que se registraron menos de 50 casos de infecciones el año pasado. “Creemos que las regulaciones actuales son suficientes para controlar el riesgo y mantener la seguridad alimentaria”.

El caso más reciente tuvo lugar el mes pasado, cuando el departamento emitió una alerta sobre el restaurante New Hawaii, de El Bronx, después de que un trabajador y cuatro clientes resultaran infectados.

Los otros episodios ocurrieron en el restaurante Alta, del West Village; el mercado Westside, del Upper West Side, y en el restaurante Driver’s Seat, de Southhampton. En estos casos los infectados por el virus solo fueron empleados. El Departamento de Salud reaccionó siempre iniciando campañas de vacunación gratuitas en las zonas donde se localizaban los establecimientos.

La Hepatitis A es una enfermedad del hígado y se puede transmitir por medio de una persona infectada que no se haya lavado convenientemente las manos después de ir al servicio, y que manipule comida consumida luego por otros.

Sus síntomas se manifiestan entre 15 y 50 días después de la exposición al virus, en forma de ictericia, fatiga, dolor abdominal, diarrea y náuseas. Vacunarse en un periodo de dos semanas desde la exposición, puede prevenir la enfermedad.

Algunos neoyorquinos siguen su propia metodología para determinar que están comiendo en un sitio de fiar.

“Antes de sentarme en un restaurante, siempre voy a visitar antes el baño”, explicó Manuel Rodríguez, de 42 años, residente de Washington Heights. “Si el baño está sucio, quiere decir que son descuidados y la cocina seguro estará también sucia, y me voy inmediatamente”.

Otros consideran que las regulaciones sanitarias son demasiado estrictas. “Vengo de un país donde se deja la comida fuera, con moscas revoloteando, así que nada de lo que veo aquí me asusta”, dijo la mexicana Ana Santamaría. “He trabajado en varios sitios como mesera, y puedo decir que si no se tiene todo limpio y los alimentos guardados como dicen las normas, te cierran”.

El Departamento de Salud asegura que no hay preocupación alguna por posible epidemia y que se toman las suficientes medidas de precaución para evitar su contagio en restaurantes, como la obligatoriedad de los empleados de lavarse las manos.