Percepción errónea de las ‘sororities’

La “vida griega” no es del gusto de todo el mundo. En ocasiones se han dado a conocer casos de novatadas (hazing en inglés) en ritos realizados por dichas organizaciones para recibir a los recién ingresados. En muchos casos, las novatadas generan situaciones de violencia y humillación, lo que ha generado fuertes críticas. Dichos actos son rotundamente prohibidos por NALFO.

También han creado polémica los Pledging: promesas que se hacen y que deben de ser cumplidas las cuales se imponen como condición de membresía para los nuevos miembros.

La naturaleza secreta de estas organizaciones, que tienen sus propios saludos y códigos de conducta, también hace que algunas personas desconfíen de ellas.

“Tengo mucho miedo de que esto cambie a mi hija”, fue la mayor preocupación de la madre ecuatoriana Patricia Cortes cuando su hija Vivian tomó la decisión de formar parte de Latinas Promoviendo Comunidad/Lambda Pi Chi Sorority en 2000, mientras era estudiante de Columbia University, donde obtuvo una licenciatura en pre-medicina con una concentración en Psicología y Estudios Latinos.

“Ella pensaba que la organización era como un tipo de ganga o culto la cual me podía llevar por el mal camino”, señaló Vivian, quien tiene 33 años y actualmente cursa su primer año para obtener un doctorado en Salud Publica en The Graduate Center of CUNY.

La señora Patricia dijo que sus dudas se esclarecieron después de acompañar a su hija a varias juntas. “A veces yo acompañaba a mi hija a las reuniones para entender mejor la organización y para ver lo que hacían”, dijo Patricia, de 61 años, quien explicó que en las juntas los miembros hablaban de superación profesional y ayuda académica.

Al cabo de varias reuniones, Patricia se convenció de que la organización era un bien para su hija y que esta ayudaría en su vida profesional. Vivian nos confesó que a su madre “le hubiera gustado haber tenido algo parecido cuando estaba estudiando en Ecuador y pregunta si hoy en día existe algo similar para mujeres de su edad”.

De acuerdo con la joven, la sorority tiene 31 grupos o chapters entre estudiantes y profesionales alrededor del país. “Somos un grupo de mujeres tratando de superarnos y ayudar a personas necesitadas en nuestra comunidad”, dijo.

“Yo soy un ejemplo viviente”, agregó. “Mi primer trabajo después de graduarme lo conseguí gracias a una hermana. Cuando decidí ingresar para hacer el doctorado lo hice por la guía de otra hermana, y cuando fui aceptada en el programa obtuve una beca que me pagó toda mi carrera gracias a otra compañera.

“Cuando tuve que enfrentar penas personales por rupturas amorosas o por problemas de salud, fue el apoyo de un grupo pequeño de hermanas que me dio la fortaleza de seguir adelante. Por todos estos beneficios que tocan diferentes aspectos de mi vida le doy las gracias a Lambda Pi Chi”, agregó.