Frente a un nuevo abismo

La posibilidad que Estados Unidos entre por primera vez en su historia en una cesación de pagos es muy real. A menos que hoy haya algún desarrollo extraordinario, esto ocurrirá con consecuencias que pueden ser muy serias para la economía.

Hace unos años, cuando el liderazgo republicano de la Cámara Baja creó una crisis similar a la actual con la deuda, se rebajó la categoría del crédito de Estados Unidos.

La incertidumbre política en algo tan elemental como autorizar el pago de gastos previamente autorizados, es una gran preocupación para los acreedores que, como China, plantean empezar a dejar de lado el dolar como moneda universal debido al impredecible impacto económico global debido a este tipo de crisis política.

Al mismo tiempo, seria un golpe para la economía nacional porque la rebaja del estado crediticio significa un aumento de interés a pagar, o sea que una mayor cantidad de fondos federales irán al servicio de esta deuda.

Todo esto debería ser un motivo para dejar las posturas políticas inflexibles que no conducen a nada. Sin embargo, no lo es.

El liderazgo de la Cámara de Representantes, ante la posibilidad de un acuerdo bipartidista que se gestaba en el Senado, lanzó ayer una nueva propuesta, que de nuevo poco tenía. En realidad, volvía a la carga para modificar el Obamacare. Si bien ya no insisten en su destrucción, quieren cambiar la ley sin pasar por la legislatura.

Lo peor es que esta propuesta de la Cámara Baja, ni siquiera cuenta con el respaldo unánime de la bancada republicana. Hay conservadores dispuestos a ir a la cesación de pagos con tal de imponer una agenda todavía más intransigente.

La propuesta del Senado básicamente pospone el debate sobre el presupuesto y la deuda para principios de 2014, sin mucha exigencia adicional. Esta no es una solución.

Este camino ya es conocido, el de creer que mañana se solucionan las diferencias hoy. No obstante, es una manera de evitar la cesación, dando una mejor señal al mundo de la responsabilidad de los dirigentes de la mayor economía del mundo.

Para hoy lograr ese acuerdo hoy se requiere una buena voluntad para negociar y colocar el interés nacional por sobre la agenda ideológica. Dos factores que lamentablemente no se ha visto hasta ahora en la Cámara Baja.

ImpreMedia/La Opinion