¿Hasta qué edad debemos ayudar a nuestros hijos?

Protegerlos es un deber de padres, pero también hacerlos adultos independientes y productivos.
¿Hasta qué edad debemos ayudar a nuestros hijos?
Los hijos deben aprender a valerse por sí mismos.
Foto: Thinkstock

Dejar que los niños vengan donde mí. Pero la verdadera pregunta es: ¿cuánto tiempo los dejas quedarse? Cuando mis hijas eran chiquitas, las miraba con tanto asombro y admiración. Me acuerdo que pensaba que todo lo que hacían no se podía comparar con las cosas que estaban haciendo los otros niños.

¿Te das cuenta? ¡Mis hijas siempre fueron genios en mis ojos! También me entristecía pensar que no duraría para siempre y que algún día crecerían y dejarían el nido. (Sigo esperando ese día).

Si se tiene en cuenta el ambiente financiero de hoy, así como las grandes cantidades de personas que van a la universidad y que se casan más tarde, parece que el número de hijos adultos que siguen viviendo con los padres va aumentando. De acuerdo con estudios de investigación, el promedio que los hijos adultos se quedan en casa es cinco años, mientras que los padres más jóvenes (40 y menos) tienden a querer que se queden un poco más, cerca de seis años. Supongo que me faltan cinco años más. ¡Ay Dios mío!

¿Cuáles son las ventajas y desventajas? Como en todo, cada situación varía dependiendo de varios factores. Pienso que es una bendición que la familia se quede junta, así sea un poquito más. Puedes interactuar con tus hijos y aprender nuevas maneras de relacionarte con ellos como adultos. Tengo que confesar que todavía las miro con asombro y admiración… pero solo a veces. Es grato verlas aplicar en sus situaciones diarias las lecciones que se les enseñaron.

Las desventajas incluyen reconocer que aunque son tus hijas, también son adultas y no puedes decirles qué ropa usar, qué hacer y cómo hacerlo. Quiere decir aflojar un poco y ofrecer tu apoyo a medida que aprenden por sí mismas. ¡A las madres latinas eso les cuesta muchísimo trabajo!

Es muy importante hablar sobre las expectativas de la situación de vivienda y comunicar claramente los términos de su estadía: qué cantidad de arriendo es razonable, quién hará los quehaceres, cuáles son las expectativas para tener visitantes, cómo respetar a otros bajo el mismo techo, etc. La pregunta que rara vez se hace es: “¿cómo va a afectar a los padres vivir con sus hijos?” Para comenzar, detiene el proseguir con su vida “después de la crianza”.

En mi caso, soy un poco maniática de tener todo arreglado y he tenido que hacer ajustes, especialmente ahora que tenemos un nuevo bebé en la familia. Reconozco que el beneficio de ver la sonrisa desdentada del bebé todos los días después del trabajo triunfa sobre el factor del desorden. Pero, ¿cuánto tiempo es suficiente? Eso lo determinará cuánto tiempo se puede tolerar vivir así. Quizás las hijas adultas se tengan que ir, ¡pero el bebé se puede quedar todo el tiempo que él quiera!

* Nacida en El Bronx y criada en Queens, Maggie es madre de dos hijas y motivadora personal.

¿Qué clase de ayuda o soporte le debemos dar a nuestros hijos? Creo que podemos estar de acuerdo que si estamos hablando de ayuda emocional, de consejos, cariño y amor, la respuesta es fácil. Siempre. Pero me imagino que la pregunta es más profunda.

Es claro que los lazos entre padres e hijos pueden ser tan fuertes que nosotros los quisiéramos proteger para que nada los pueda afectar. Pero no debemos confundir el amor y el cariño con la irresponsabilidad en nuestras vidas como padres.

Hoy más que antes vivimos en un mundo donde los hijos se quedan en casa mucho más tiempo antes de “vivir sus vidas” y regresan con más frecuencia.

Para mí no hay problema ayudarles si necesitan un poco de dinero mientras estudian o mientras están sin trabajo. Se les puede extender la estadía en casa, su cama, su comida y su calor si están en necesidad. Pero ¿hasta cuándo?

Una persona como yo desea ayudar al prójimo y hacer el bien. Y quiero hacer eso mucho más con mis hijos. Pero yo sé que mi mayor responsabilidad es crear personas fuertes e independientes para que sean productivas y se realicen en la vida. Hay hijos vagos, que se malcriaron y se acostumbraron a que todos los problemas los van a solucionar papá y mamá.

Vivimos en mundo de valores diluidos donde el trabajo se ve como un castigo y no una responsabilidad; donde los hombres casados con hijos pasan su tiempo jugando videos, PS4 y donde las muchachas tienen hijos y los dejan al cuidado de los abuelos. Son vagos y malcriados.

Tengo familiares que cuidan tanto a sus hijos que los convirtieron en retardados emocional y socialmente. No dejan que se tiren en el piso a jugar en el parque, por lo que nunca podrán subir sus defensas contra bacterias porque no se ensucian.

La mayor responsabilidad que tiene un padre es darles un buen ejemplo a sus hijos y no malcriarlos. Y que al darle amor que no les hagan daño. El amor sin control es peligroso. Mi madre decía: “no puedo tapar el cielo con la mano”. Uno tiene que ser realista con sus hijos y ayudarles con sus metas, pero no sostenerlos sin límites.

Para mí, desde que salen de la secundaria ya tienen que buscar un porvenir. La palabra en ingles es “spoil” que significa: arruinar, echar a perder, consentir. No “pudran” a los hijos; ensénenles a lograr sus sueños y que salgan de la casa. Lo barato sale caro y lo fácil sale difíci. Esto es si aman a sus hijos de verdad. Que se muden los manganzones.

Fernando es soltero, nacido y criado en El Barrio, quien es chef corporativo de cinco restaurantes y motivador personal.