Rememoran última aparición pública de Mandela

El expresidente sudafricano acudió el 11 de julio de 2010 a la ceremonia de clausura del Mundial de Fútbol

Rememoran última aparición pública de Mandela
El exmandatario hizo su aparición en el estadio mundialista.
Foto: AP

Johanesburgo.- Era el 11 de julio de 2010, la final del Mundial de Futbol de Sudáfrica, y en un carrito de golf, bien abrigado, pues se registraba una temperatura de cero grados, apareció el guía de la democracia en dicho país de África, Nelson Mandela.

El ex presidente sudafricano, quien el pasado jueves falleció a la edad de 95 años, tuvo en esa fecha su última aparición en un acto multitudinario.

Su llegada, por inesperada, dejó por unos segundos sin aliento a los presentes, quienes apenas acababan de cantar con Shakira su “Waka Waka”.

Fue un preludio, silencioso, que resaltó la salida de “Madiba”, acompañado de su esposa y un séquito de guardias, seguido de lo que sumando las manos de los asistentes fueron miles de aplausos.

Fue una de las pocas veces que la ovación, los pulmones de los asistentes, a lo largo de esa Copa del Mundo, el primer gran evento orbital celebrado en África, superó en decibeles a las polémicas y ensordecedoras vuvuzelas (trompetas típicas) de los sudafricanos.

Mandela estaba programado para asistir a la ceremonia inaugural del 11 de junio, pero un infausto suceso, la muerte en un accidente de tránsito de su bisnieta Zenani, ocurrida horas antes a su salida de un concierto de la animadora de ese Mundial, Shakira, se lo impidió.

En ese acto inaugural, Mandela se habría de encontrar con uno de sus sucesores en la presidencia sudafricana, Jacob Zuma, antes del partido entre las selecciones de fútbol de México y la del país anfitrión.

Si bien todos esperaban ver el inicio del Mundial también lo era que todos querían ver en persona a la leyenda africana, el último gran luchador social vivo del siglo XX, pero debieron esperar un mes.

Fue él, Nelson Mandela, el gran ausente de ese acto, propiciado por uno de los infaltables infortunios de su longeva, difícil, pero ejemplar y fructífera existencia que llegó a su fin en la merecida paz, de la que él fue el máximo referente de toda su raza en la historia.