Más afroamericanos son ejecutados bajo pena capital en Texas

En 2013, siete de los nueve condenados en Texas formaban parte de esa población
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Más afroamericanos son ejecutados bajo pena capital en Texas
La lista de los condenados a muerte en Texas como parte de una vigilia, el 30 de noviembre, en la ciudad de Austin en contra de este procedimiento.
Foto: Archivo

Austin – Con un 12 % de población negra, Texas, el estado con más ejecuciones del país, envió, en 2013, a siete afroamericanos al corredor de la muerte, de un total de nueve condenados, según el informe anual de la Coalición para la Abolición de la Pena de Muerte.

El anuario observa una reducción en las condenas a muerte en el estado sureño en los últimos años, pero advierte que Texas concentró en 2013 el 42 % de las ejecuciones del país y su índice de muertes duplica el de cualquier otro estado.

La directora ejecutiva de la coalición tejana, Kristin Houle, indicó hoy a Efe que existe un “impacto desproporcionado” de la pena capital en Texas en función de factores raciales, afectando especialmente a la población afroamericana, y también geográficos, dependiendo del condado donde se produzca el juicio.

Así, de los dieciséis presos ejecutados este año en Texas, ocho eran afroamericanos, cinco blancos y tres hispanos; y de los nueve condenados a muerte, siete fueron negros.

Es más, entre 2008 y 2013, el 76 % de las sentencias a muerte afectaron a presos de este sector, según define el informe, en un estado en el que la población afroamericana representa el 12.3% del total y la hispana el 38.2%, con datos del Censo.

Cuatro de cada diez presos en el corredor de la muerte son afroamericanos, agrega el reporte publicado este martes.

Los activistas contra la pena de muerte en Texas suelen explicar que, por un lado, la población afroamericana tiene mayor riesgo de crecer en entornos de exclusión social y, por el otro, afrontan más dificultades para contar con una buena defensa en el proceso judicial.

Pese a ello, Kristin Houle da un paso más allá: culpa a los fiscales de distrito en las últimas décadas de convocar jurados con un mínimo reflejo de la diversidad racial del estado.

La coalición lo ejemplifica con el caso de Kimberly McCarthy, afroamericana que se convirtió este año, involuntariamente, en la ejecución número 500 desde que Texas reinstauró la pena de muerte en 1982.

Los abogados de McCarthy denunciaron que, del jurado que la condenó a muerte, 11 de los 12 miembros eran blancos, y alegaron que se trataba de una sentencia con “discriminación racial”.

El informe apunta a un segundo factor que llevaría a engrosar las sentencias a muerte en Texas: hay condados más proclives a este tipo de condena.

Cita Dallas, donde se concentraron un tercio de las condenas este año y una quinta parte de las sentencias del último lustro.

La cultura judicial de cada condado explica la desigualdad entre zonas, pero los activistas sostienen también que el alto coste económico de una pena de muerte disuade a muchas localidad porque no se lo podrían permitir financieramente.

Con todo, la tendencia en Texas es hacia un menor número de sentencias de muerte y, por lo tanto también a medio plazo, de ejecuciones.

En 2013, hubo nueve condenas al corredor de la muerte, la misma cifra que en 2012 y mucho menor que las 37 registradas en 2002. La reducción es del 75 %.

Las ejecuciones, aunque altas, también se redujeron: los 40 reclusos muertos en 2000 casi triplican los 16 con los que acabó este año.

A principios de mes, la organización contabilizó 265 hombres y 9 mujeres en el corredor de la muerte en Texas, la población de condenados a pena capital más baja desde 1989.

La coalición destaca, sin embargo, que 269 ejecuciones de las 508 desde la reinstauración de la pena de muerte se hicieron con el gobernador Rick Perry en el poder y culpan al republicano de ser el gobernador estadounidense con más ejecuciones bajo su mandato.

El veterano Perry lleva 12 años gobernando, aunque ninguno de los aspirantes a relevarlo en las elecciones de noviembre de 2014 ha abierto el debate de la pena capital.

El 73 % de los tejanos apoya la práctica de la pena de muerte frente al 21 % que se opone, según una encuesta elaborada el pasado mayo por la Universidad de Texas y el digital “Texas Tribune”.