Los verdaderos ganadores

Los jugadores y el entrenador de Clippers jugaron con dignidad las barajas que recibieron
Los verdaderos ganadores
Donald Sterling no es el primer famoso que se mete en problemas por las grabaciones telefónicas.
Foto: La Nación

Sterling

¿Estamos más esclarecidos ahora? ¿Cree alguien que los estadounidenses estamos en mejor situación ahora de lo que estábamos antes de haber oído las reflexiones raciales de Donald T. Sterling, el multimillonario de 80 años, casado, que no quería que su amante, de 31 años, exhibiera sus relaciones con afroamericanos? ¿Somos más sensibles a aspectos de la raza ahora, cuando quizás se obligue al dueño de los Clippers de Los Angeles a vender su equipo de baloncesto —una transacción que se estima que podría redituarle 575 millones de dólares por un equipo que compró en 1981 por unos meros 12 millones de dólares?

En el pasado, Sterling —que es dueño de miles de departamentos en el sur de California— fue criticado con razón por negarse a alquilar unidades a afroamericanos o latinos. En una demanda, lo acusaron de decir que “los inquilinos negros huelen y atraen bichos”.

Es vergonzoso. Creo que está claro ahora quién se parece más, en esta historia, a los bichos. ¿Pero ha mejorado la condición socioeconómica de los grupos afectados por la posibilidad de que los nuevos dueños puedan incluir multimillonarios que sean afroamericanos o latinos? Los boxeadores Floyd Mayweather, Jr. y Oscar de la Hoya han expresado interés, separadamente, en unir sus fuerzas con socios para comprar a los Clippers. También lo ha hecho el gran Magic Johnson de la NBA. ¿Da algún poder, todo esto, a los ciudadanos afroamericanos y latinos, que trabajan arduamente y tratan de ganarse la vida y mantener a sus familias?

El secretario de Justicia, Eric Holder, ha dicho que somos una “nación de cobardes” porque los estadounidenses, supuestamente, no hablamos lo suficiente de la raza. No estoy seguro de eso. Creo que hablamos del tema todo el tiempo, y, sin embargo, nos arreglamos para evitar los aspectos más importantes de la discusión, concentrándonos en lo escabroso y trivial. Además, si el fiasco Sterling es la manera de hablar más de la raza, quizás sea mejor que nos quedemos callados.

Todo este desagradable asunto de “Adivina a quién no debes traer a la cena” lo deja a uno con ganas de tomarse una larga ducha caliente. Es difícil decidir cuál de sus elementos es el más conflictivo. ¿Fue el de escuchar a alguien, que ha ganado millones de dólares como miembro de una liga cuyo motor son los atletas afroamericanos, reprender a su amante por asociarse públicamente con atletas afroamericanos? ¿O fue el hecho de que numerosos críticos de Sterling parecieron deleitarse en el barato progresismo que surge de la exageración de este tipo de payasada?

Este magnate de los bienes raíces nos recuerda que hay ciertas cosas que no se pueden comprar —tener clase y carácter encabezan esa lista.

Las historias de este tema siempre tienden a sacar a relucir lo mejor y lo peor de la gente.

En la última categoría, encontramos a la NAACP. La sucursal de Los Angeles ya había dado a Sterling un premio por liderazgo en la comunidad y estaba preparada para galardonarlo con un premio por el desempeño de toda una vida, antes de suprimir esos planes rápidamente cuando surgió la controversia. Cuando en una conferencia de prensa preguntaron por qué la organización era tan amistosa con el dueño de los Clippers, el presidente de la sucursal, Leon Jenkins, admitió sin rodeos que fue por el dinero que Sterling ha donado a la organización a lo largo de los años.

“Mr. Sterling ha donado una tremenda cantidad de becas, ha invitado a numerosos niños afroamericanos a campamentos de verano y sus donaciones son mayores que las de otros equipos de deportes”, dijo Jenkins. “Eso es algo que muestra que hay una conciencia de la situación de los afroamericanos en este país”.

Aunque Jenkins expresó que los comentarios grabados de Sterling eran “devastadores”, tuvo la consideración de dar al magnate una oportunidad de redención “después de un período sostenido de prueba a la comunidad afroamericana de que esas palabras no reflejan su corazón”.

¿Un “período sostenido de prueba”? Uno debe preguntarse cuántos ceros implica eso.

Como ejemplo de una conducta más correcta, observemos al equipo de los Clippers y su inspirador entrenador Doc Rivers. Los jugadores de los Clippers se unieron y enviaron a su dueño un mensaje poderoso y claro al usar sus camisetas del revés en un partido de las finales. El profesional y digno Rivers rechazó una invitación para sentarse con Sterling para un encuentro que tenía el propósito de salvar cara, en medio de la controversia. Estos atletas se las arreglaron para que, de alguna manera, sus opiniones se manifestaran sin participar en la locura. Ni los jugadores ni su entrenador pidieron las barajas que recibieron, sin embargo, las jugaron con dignidad.

Y al hacerlo, a pesar de la desgracia de trabajar para un estúpido, terminan siendo los ganadores.