Voto para los migrantes

El pasado jueves, los diputados y senadores mexicanos finalmente aprobaron algo que parecía imposible: que los mexicanos en el extranjero puedan obtener su credencial electoral en consulados y embajadas de ese país alrededor del mundo.

Esto ha sido un triunfo para centenares de mexicanos que por años llevaron su lucha a esos recintos legislativos. El voto en el extranjero no era suficiente si no se contaba con un mecanismo que permitiera, por ejemplo, a los inmigrantes indocumentados tramitar esa documentación en Estados Unidos, en vez de un complejo proceso postal del que muchos desconfiaban.

De ahí la poca participación de los migrantes en los procesos electorales previos.

Uno de los aspectos que paralizaban los trámites en México, era la posición precisamente de consulados y embajadas, organismos que afirmaban no tener los recursos ni las instalaciones para llevar a cabo una credencialización de gran envergadura.

Parece ser que esa “piedrita en el camino” ya se eliminó.

Ahora es el turno del Instituto Nacional Electoral (INE), el cual tendrá que finalizar el proceso lo más pronto posible. Hay muchos retos por delante, entre ellos, proveer de recursos al servicio exterior y facilitar la manera en que se llevaría a cabo la votación.

La lucha no ha terminado. El “voto postal” o por Internet estará sobre la mesa, y ninguno de los dos satisface a los inmigrantes mexicanos.

El INE debe llevar a cabo un estudio exhaustivo y agotar todas las posibilidades para demostrar que un “voto físico” de los mexicanos en el exterior en consulados o embajadas es imposible.

Si no se hace así, no habrá “la enchilada completa”, sino un simple caramelo que, esta vez, dejará más molestos a los mexicanos.