Política de “ventanas rotas”, una pesadilla para minorías en NYC

Activistas de derechos civiles piden que no se convierta en el nuevo "stop and frisk"
Política de “ventanas rotas”, una pesadilla para minorías en NYC
La comunidad repudió con protestas la muerte de Eric Garner a manos de un policía.
Foto: Mariela Lombard

@jcmatossian

La muerte de Eric Garner y el elevado número de arrestos de latinos y afroamericanos por delitos menores durante los primeros seis meses de la administración de Bill de Blasio han generado preocupación en muchos activistas de derechos civiles, que ven la política de “ventanas rotas” del alcalde como un sucedáneo de la repudiada política de “stop and frisk”.

Son los mismos que habían reaccionado con sorpresa cuando el alcalde anunció que su elegido para conducir la policía de Nueva York era William J. Bratton, quien había ocupado el mismo cargo durante la controvertida gestión del republicano Rudolph Giuliani, considerada una de las más represivas para las comunidades de color.

Bratton, exjefe de la policía de Boston, implementó entonces la denominada teoría de ventanas rotas, popularmente conocida como “tolerancia cero”. El principio básico de esta teoría es que cortando de raíz las transgresiones menores se evita una escalada del crimen.

En la práctica, esto significa que la policía impone multas o arrestos por beber alcohol u orinar en la calle, montar en bicicleta por las aceras, fumar marihuana, pintar graffiti, pedir limosna o dormir en el metro, entre otras conductas.

Bratton implementó también CompStat, un sistema computarizado que permite hacer un seguimiento diario del crimen. La fuerte caída de éste durante la era Giuliani (1994-2001) fue atribuida a esas medidas. Bratton fue jefe de policía de Los Angeles, donde también bajó el crimen.

Pero tal como ocurrió con el “stop and frisk”, estas prácticas afectan desproporcionadamente a las minorías raciales: más del 75% de los arrestados por delitos menores, entre enero y junio de 2014, son hispanos o negros, según datos de la División de Servicios de Justicia Criminal.

“El NYPD aplica la política de ventanas rotas de manera agresiva y los oficiales son evaluados en base a su cuota de arrestos, por lo que detienen a mucha gente por las cosas más inocuas”, dijo Robert Gangi, director del Police Reform Organizing Project (PROP). “Esta política crea resentimiento en las víctimas, y cuando se resisten puede llevar a que salgan heridas o pierdan la vida, como en el trágico caso de Eric Garner” .

Voluntarios de PROP visitaron las cortes criminales de Manhattan, Brooklyn y El Bronx, en junio, para observar 747 citaciones por delitos menores. En 667 casos—89 % del total—el acusado era afroamericano o latino.

“Estas citaciones llevan muchas veces al arresto de la persona, con consecuencias colaterales devastadoras para su estatus migratorio, su derecho a permanecer en una vivienda pública o a sus posibilidades de encontrar empleo”, indicó José Pérez, director legal de LatinoJustice PRLDEF. Pérez no llegó al extremo de repudiar ventanas rotas, pero reclamó que las autoridades reevalúen la práctica para que deje de ser tan discriminatoria.

En los días posteriores a la muerte de Garner, el comisionado Bratton y el alcalde prometieron implementar un readiestramiento de toda la fuerza para evitar más casos de maniobras de estrangulamiento, pero siguieron defendiendo a ventanas rotas como una herramienta válida.

“Es una de las razones por las que en los últimos 20 años nos hemos convertido en la ciudad más segura de Estados Unidos”, declaró De Blasio.

Pero no todos concuerdan con ese diagnóstico. Algunas organizaciones proinmigrantes creen que, en lugar de perseguir de manera agresiva los delitos menores, una táctica más efectiva para reducir el crimen sería restablecer las relaciones entre NYPD y la comunidad afroamericana.

“Para que toda la ciudad se sienta segura, lo que se necesita es que haya una relación de diálogo abierto entre la policía y la gente”, señaló Lucía Gómez, directora de La Fuente.

Una mala relación tiene además un alto costo para los contribuyentes, según demuestra ClaimStat, la base de datos creada por la oficina del contralor Scott Stringer para compilar demandas contra agencias municipales.

Las presentadas el año pasado contra el Departamento de Policía (9,500) fueron 36% del total. El coste en litigios para la ciudad ascendió a $137.2 millones, el más alto de cualquier repartición pública querellada.

“En 2014 no se pueden aplicar los mismos métodos policiales de los años 90”, argumentó Stringer en una reunión editorial con El Diario. “Vivimos en una ciudad mucho más diversa que la de ese entonces; tenemos que analizar qué aspectos de ventanas rotas funcionan y no funcionan en esta nueva realidad”.

(Entre enero y junio de 2013/2014)

– Arrestos primeros seis meses de 2013: 97,243

Latinos / 35.2%

Afroamericanos / 47.3%

Blancos / 13%

Asiáticos / 4.3%

– Arrestos primeros seis meses de 2014: 97, 487

Latinos / 35.3%

Afroamericanos / 46.1%

Blancos / 13.8%

Asiáticos / 4.6%

Demandas legales contra la NYPD en el año fiscal de 2013

– 9,500 demandas legales contra la Policía se presentaron en 2013, lo que supone el 36% del total de todas las reclamaciones presentadas contra la ciudad.

– $137.2 millones le costó a la ciudad los litigios contra NYPD. Número de quejas civiles contra NYPD entre enero y junio de 2013 y 2014

– 7.3% han aumentado las quejas de civiles contra NYPD en 2014 frente a 2013 (2,739 frente a 2,552)(Fuentes: Oficina del Contralor Scott Stringer, Police Reform Organizing Project basándose en datos obtenidos de Division of Criminal Justice Services y Junta de Querellas Civiles – CCRB)

La teoría de ventanas rotas surgió de un artículo publicado por los sociólogos James Q. Wilson y George Kelling, en 1982, en la revista The Atlantic Monthly. Su idea básica es que si las ventanas rotas de un edificio no son reparadas, la gente se va a ver tentada a romper más ventanas, hasta que finalmente el edificio entero se vea afectado. El clima de seguridad que esto genera, afirman los autores, incentiva la buena conducta de los miembros de una comunidad y desalienta el delito.

El Diario recorrió la calle 116 en El Barrio y Bruckner Boulevard en Mott Haven, El Bronx, para preguntar a los vecinos su opinion sobre “ventanas rotas”. El sentir general es que la policía están constantemente emitiendo multas por infracciones menores, situación que para muchos es excesiva.Awilda Florez (58), puertorriqueña, peluquera. Recibió una multa por tener la música de su carro a alto volumen.

“Debe ser que ahora también nos quieren sacar de El Bronx, porque ya en Manhattan no quieren a los pobres”. Lazaro Martínez (40), puertorriqueño, multado por consumo de alcohol en la calle.
“Todo el tiempo hay que estar alerta porque están rondando para darte un ticket por mal parqueo o revisando que estas bebiendo, ¡No hay break!”.José Florián (35), dominicano, trabajador de una bodega.
“Me dieron un ticket por estar sentado en la calle, dizque loitering. ¡Oye eso que ya uno no puede estar ‘chilling’ por ahí!”. Fernando Correa (20), mexicano, repartidor de pizza.
“Tengo que ir a corte porque iba en la bicicleta y la subí al andén mientras dejaba un delivery. No me voy a presentar, me da miedo, no tengo papeles”. Pedro Florez (47), repartidor de comida, peruano.
“En el restaurante presionan para las entregas, entonces me pasé un andén en la bici y tengo ahí una citación a la corte. Hay muchos policías por todas las esquinas”.Mariano Madrigal, dominicano, vendedor ambulante de helados.
“Por cualquier cosa ponen multa … Dizque multas de $1,000, imagínese. ¿De dónde yo voy a sacar ese dinero?” (Por Alexandra Ochoa)