Obsoleto y discriminatorio examen para escuelas especializadas (Opinión)

@LJCartagena

Hay joyas entre las escuelas superiores del sistema público de la Ciudad de Nueva York, pero estas sistemáticamente excluyen a alumnos latinos. Hay legados de excelencia escolar en la ciudad como Stuyvesant, Bronx Science y Brooklyn Technical. Pero son legados que no han incorporado a niños latinos adecuadamente. Y hay asociaciones de alumnos graduados de estas escuelas que gozan de una membresía poderosa de profesionales de cada índole. Al reflejar las características demográficas de sus graduados, éstas también espejan la exclusión.

Todo se debe a una perspectiva insular y una inflexibilidad burocrática que insiste que la única vara para medir quién es digno para entrar a esas escuelas, y cinco otras, es un examen, y solamente un examen, el Examen de Admisión de las Escuelas Superiores Especializadas (SHSAT en inglés). No tiene un criterio fijo – es decir, no requiere un marco de más de 90, por ejemplo. Ofertas se limitan a los que lograron las más altas marcas ese día. Aunque todo examen tiene cierto nivel de imprecisión, el SHSAT no ha sido validado por expertos psicométricos.

Lo que sí hace el SHSAT es medir cuán exitoso en tomar exámenes escritos es el alumno en un día de su vida – el día que le toca tomarlo.

Es una práctica obsoleta y en muchos casos discriminatoria. Ningunas de las universidades prestigiosas lo hacen. Ni Harvard, Stanford, Yale, Columbia o Princeton. Cada profesional en el campo de admisiones conoce que medir capacidad, potencial e inteligencia requiere múltiples índices. Sin embargo, ninguna de las ocho escuelas superiores especializadas averigua los grados de los cursos que tomaron exitosamente sus solicitantes.

Nada importa. Menos el SHSAT. Los niños que tienen acceso a cursos preparativos del sector privado, con un costo de $2,000, quizás tendrán ventajas. Pero no es garantizado.

Recientemente, los alumnos latinos alcanzaron 22% de todos los solicitantes en las ocho escuelas. Un poco más de 7% de ellos recibieron ofertas. Para afroamericanos fue peor: menos del 5% de ellos recibieron ofertas.

Es bochornoso que un sistema escolar con una población estudiantil de más de 40% latina, permite a Stuyvesant ofrecer escaños a menos de 3% a latinos, y a Bronx Science y Brooklyn Tech, ofrecer 5% y 7%, respectivamente.

Es más bochornoso que las asociaciones de alumnos graduados dijeron que el proceso de admisiones debe de quedarse inviolable.

Y será trágico si el alcalde DeBlasio ignora su promesa electoral para revisar el sistema y que nuestros representantes estatales se mantengan sordos a estos reclamos.

(Juan Cartagena es presidente de LatinoJustice PRLDEF)