Niños bilingües de costa a costa (video)

Sarah Farzam lleva su modelo de enseñanza de lenguas para niños de Nueva York a California
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Niños bilingües de costa a costa (video)
Sarah Farzam habla hebreo, farsi, español e inglés.
Foto: Gerardo Romo / El Diario

Sarah Farzan hizo su primer plan de negocio en el mantel de papel de un restaurante hace siete años.

Su idea era enseñar lenguas a niños a través de la música, algo que a esta mujer de 31 años nacida en Los Ángeles, de padre iraní y madre mexicana, le había llegado de forma natural. Farzam habla español, inglés, farsi y hebreo. Con ello en la cabeza, Farzam creó Bilingual Birdies, una empresa que crece en Nueva York y está ahora llevando a San Francisco para luego implantar en Los Ángeles.

Esta empresaria no solo es maestra sino también aventajada alumna del arte de pivotar. Es decir, adaptar su negocio a cambios. Y adaptarse es algo que ya ha hecho.

Después de estudiar en UCLA fue a México para hacer una inmersión cultural. De ahí terminó en 2005-06 en Nueva York donde trabajaba como maestra de día y mesera de noche. “Tenía energía pero no vine a Nueva York a vivir así”. Los domingos llevaba a sus sobrinitas al parque.

Y ahí empezó todo. Se dio cuenta que algunos padres pagaban un buen dinero para que sus hijos fueran a una sesión de música. “Mi parte iraní comerciante empezó a funcionar”, bromea Farzam. Hizo cuentas y se lo contó a una amiga mientras cenaban en un restaurante donde llenó de cálculos el mantel.

Farzam repartió publicidad en la calle y convenció al dueño de un estudio de danza para que le alquilara una sala.

El primer día solo tuvo un niño. Y sus sobrinas.

Pero no se vino abajo. Fue al banco con su primer cheque y ahí le llegó una lección. “Quise abrir una cuenta y me pidieron la identificación fiscal, el registro. Yo no sabía qué era eso”, dice riéndose.

Mientras escribía canciones, seguía sumando niños a las clases y hacía relaciones públicas, una nota sobre sus clases en Urban Baby le hizo despegar.

La familia de Bob Pittman, el fundador de la MTV, la contrató para dar clases particulares de español. Y aunque no era el negocio de su mantel, entendió que el mercado “dirige lo que tienes que ofrecer”. Fue el primer giro.

El segundo giro fue añadir más lenguas al español y hebreo. Francés y mandarín se unieron a la oferta.

¿Tercer giro? Llegó la crisis, acabaron las clases privadas y empezó a hacer fiestas de cumpleaños y grabar discos.

Una pirueta más. Empezó a tener acuerdos con escuelas y preescolares privados lo que le dio estabilidad en los ingresos mientras ampliaba su cartera de hebreo y español a francés y mandarín. El inglés llegó porque hizo clases pro bono en Bushwick (Brooklyn) para niños hispanos. El penúltimo giro es dar clases gratuitas en bibliotecas públicas.

Ahora Farzam y su equipo están trabajando en entrenamientos de profesores. Formación y ya les han llamado para licenciar su modelo desde Brasil. Ella espera que esta línea de negocio sea complementaria a la de las clases.

Farzam dice que el primer año desaparecieron los ahorros de su etapa de mesera, los $15,000 con los que empezó pero al cabo de año y medio empezó a tener beneficios.

Ella misma se ha formado como empresaria en cursos, el Fast Track de la ciudad de Nueva York y el de 10,000 Small Business de Goldman Sachs. Ahora, con 20,000 niños en clases a la semana, 20 profesores, 10 CD de música y sus asociaciones con colegios y bibliotecas, despega en dirección a la otra costa

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