Siete secretos para comer sin culpa

Se acerca la época del año en que las reuniones sociales aumentan y también las oportunidades de comer sin medida
Siete secretos para comer sin culpa
En todo momento del año tú puedes elegir lo que comes.
Foto: Archivo

Empieza la temporada en que los pretextos para reunirnos con amigos y familiares alrededor de una buena vianda no faltan, pero tampoco podemos negar que aunque estamos dispuestos a probar todo lo que se nos ponga enfrente, cargamos con el peso de la culpabilidad por excedernos en el consumo de alimentos.

Ahora es cuando debemos hacer gala de la fuerza de voluntad y no olvidar que existen muchas medidas que nos permitirán sentarnos a la mesa con toda tranquilidad.

Adriana Ortemberg, naturópata y autora del libro La cocina de la felicidad, Editorial Urano, comenta que en estas fechas “nos esperan comidas copiosas, cenas, sobremesas largas con propuestas de dulces, alcohol, quizás alimentos ricos en materia grasa, y lo primero que debemos tener claro es que quien decide qué comer, es uno mismo. Siempre podemos escoger si lo que vamos a repetir es más verdura, más pasta o más postre”.

No podemos culpar a terceros de lo que comemos, ni a nuestro buen corazón que nos impide negarnos a disfrutar de esos platillos que alguien preparó para satisfacer nuestro paladar. Pero la especialista recomienda considerar los siguientes consejos que nos ayudarán a pasar esta prueba con éxito:

Tomar un buen vaso de agua antes de las comidas puede ayudar a estimular los jugos gástricos, y en todo caso, aportará el líquido que falta para producirlos y llenará una parte del estómago con algo sin calorías.

Si preparamos la comida en casa, podrá ser más ligera. Prefiere verduras que aportan vitaminas y minerales, además de enzimas que facilitarán la digestión, y la fibra que ayudará a estimular el tránsito intestinal. Al mismo tiempo reduce el aporte de carbohidratos en forma de cereales, pan, pizza, pasta y harinas que elevan el nivel de azúcar en sangre.

• Pensemos en preparar los primeros platillos o aperitivos a base de alimentos crudos, como ensaladas variadas con brotes germinados (semillas en pleno crecimiento y llenas de vitaminas), semillas crudas (lino, girasol, sésamo, etc.) que son ricas en grasas saludables y minerales o unos crudités (bastoncitos de verduras como pimiento, pepino, tomate cherry, apio, etc.) acompañados de algún aderezo vegetal.

• Otra recomendación es preparar un licuado natural para el desayuno, media hora antes de comer y media hora antes de cenar. Uno podría ser de manzana, zanahoria, apio y jengibre. También podríamos beberlo antes de ir a una de las comidas que nos invitan para no llegar con el estómago vacío y “atacar” con lo primero que encontremos.

• En casa también podemos ayudarnos con caldos depurativos a base de cebollas, ajos, algas, raíces (nabos, zanahorias, etc.) más jengibre. Así aportamos nutrientes y ayudamos a la vez a eliminar mejor los excesos.

Con respecto a los postres y dulces, es donde más cuidado hemos de tener. Tomar dulces después de haber comido algo rico en proteína dificulta el proceso digestivo. Por eso se acaba con sensación de pesadez. Siempre es mucho más recomendable optar por una infusión (anís, manzanilla, cardamomo, poleo menta), y guardar el postre para la media tarde (como merienda).

• Por último, luego de una buena comilona, lo ideal es hacer una buena depuración a base de caldos, infusiones, fruta y verdura que ayuden a limpiar órganos como hígado y riñones y dar un descanso al aparato digestivo en general.

Conservar la salud y el peso no es imposible, sólo es cuestión de tomar decisiones con responsabilidad y darle la importancia debida a nuestra salud. Después de todo, una figura saludable es resultado de una vida sana.

Colaboración de Fundación Teletón México

“La empatía: nos hace vivir el sentir ajeno”

Bojorge@teleton.org.mx