‘No puedo probarlo’. ¿Eres quisquilloso para comer?

Personas consideradas 'picky eaters' aseguran que no pueden evitarlo
‘No puedo probarlo’. ¿Eres quisquilloso para comer?
Las personas 'picky eaters', sienten aversión, no solo al sabor, sino también a la textura y el olor de ciertos alimentos.
Foto: Shutterstock

¿Tienes dificultad para que tus niños coman todo tipo de comida? ¿Crees que tu hijo, tu pareja o incluso tú misma son altamente selectivos o “picky” a la hora de elegir tus alimentos?

“No siempre se trata de un capricho. Existen casos en los que la persona realmente no puede ingerir ciertos alimentos y siente nauseas,e incluso vómitos al hacerlo”, indicó Abigail Natenshon, psicoterapeuta especializada en el tratamiento de desórdenes alimenticios.

Natenshon explicó que la aversión a ciertas comidas tiene su raíz en disfunciones neurológicas y que el rechazo no es sólo al sabor sino también a la textura y al olor del alimento.

“Existe un pequeño porcentaje de niños que al crecer superan el problema, pero en la mayoría de los casos, no es así”, aseguró la autora de varios libros sobre el tema.

El Síndrome conocido como ARFID (Avoidant/Restrictive Food Intake Disorder) interfiere con las relaciones de la persona “picky” que se siente avergonzada y evita cualquier evento que incluya comida.

Si pudiese cambiarlo, lo hubiese hecho”, aseguró Robert Krause, de Virginia Beach.

“Desde que tengo memoria, que sólo puedo comer algunos alimentos”, comentó Krause, cuya dieta se limita a tostadas, palomitas de maíz, chocolate, papitas fritas y unos pocos alimentos más. Krause opinó que a medida que pasan los años se hace aún más difícil tratar de probar otras comidas.

“Cuando era pequeño, uno de los peores momentos para mí eran las cenas de Acción de gracias, porque la gente se burlaba de mí y me hacían sentir mal porque no podía probar ciertas comidas”, recordó con emoción. El síndrome causó muchos problemas en su vida social y personal.

Natenshon advierte sobre las consecuencias de forzar o castigar a un niño por no comer ciertos alimentos.

“Esto sólo empeora la situación y causa traumas emocionales”.

Primero es necesario determinar si realmente se trata de un problema médico, indicó la experta. Si es sólo de una cuestión de gustos y preferencias, eventualmente el niño, puede abrir el refrigerador y comer cualquier otra cosa. Krause coincidió con la psicoterapeuta.

“Todos los niños pasan por una etapa que rechazan ciertas comidas, pero que se pasa por el tiempo”, indicó. Mientras que los casos de ARFID, pueden manifestarse incluso cuando los bebés pasan de comer papilla, a comidas en trozos, debido al cambio de textura en los alimentos.

Las causas del síndrome son muchas. Se lo ha relacionado con casos de Asperger y autismo, o en casos de bebés prematuros o niños con cáncer, que necesitaron tubos de alimentación.

Toda su vida Krause buscó información sobre el síndrome en bibliotecas y sitios de internet, hasta que finalmente dio con un comentario en la web “que parecía haber sido escrito por mí mismo. Fue entonces que supe que al menos éramos dos”.

El saber que no era el único, lo motivó a comenzar el grupo de apoyo PickyEatingAdults.com, que en la actualidad cuenta con más de 10,000 miembros.

El grupo ha colaborado con investigadores de la Universidad Duke y la Universidad de Pittsburg para encontrar la raíz del síndrome, que fue reconocido e incluido recientemente en el Manual de diagnóstico y estadísticas de trastornos mentales (DSM).

“Muchos miembros me han confesado, con lágrimas en los ojos, que al encontrar al grupo finalmente pudieron dejar de sentir que no son los únicos en el mundo con el problema”, señaló.

“Los padres no deben culparse a sí mismos si sus niños son altamente selectivos con la comida”, aclaró Natenshon. “Pero tampoco pueden darse por vencidos”.

Estas son algunas de sus recomendaciones:

*Asegúrate de que tu hijo o hija esté recibiendo la nutrición que necesita. Complementa su alimentación con suplementos vitamínicos y bebidas como Pediasure o Ensure, en el caso de los adultos.

* No te des por vencida y sé perseverante. Ofrécele alternativas alimenticias una y otra vez. Cada pequeño cambio, cuenta. Natenshon recomienda el sistema de comidas encadenadas (chaining foods), esto es introducir comidas similares a las que el niño prefiere. Por ejemplo, si sólo quiere comer pizza, puedes preparar un emparedado de queso, estilo pizza y reemplazarlo por esta.

* Desensibilización sistemática. Esto es ofrecerle al niño, en pequeña cantidad, nuevas texturas y tipos de alimentos de manera paulatina.