Sabias palabras para los inmigrantes

Para miles de mexicanos, méxico-americanos, e hispanos en general, los comentarios del actor Sean Penn durante la entrega de los Premios Oscar en referencia al director de cinematografía mexicano Alejandro González Iñárritu fueron ofensivos.

¿”Quién le dio a este hijo de …. su tarjeta verde”? preguntó Penn antes de entregarle su cuarto Oscar a González Iñárritu por haber dirigido la mejor película del año —Birdman.

Miles expresaron su molestia en Twitter y Facebook.

González Iñárritu se río y dijo que era una broma entre amigos.

Aún teniendo en cuenta la amistad entre ellos ese tipo de bromas es peligroso.

En particular en estos tiempos en el cual el Congreso de Estados Unidos intenta revocar la decisión ejecutiva del presidente Barack Obama de demorar la deportación de unos cinco millones de indocumentados.

Y más ahora que un juez en Texas ha detenido el proceso iniciado por Obama.

Pero aparte de las bromas, González Iñárritu hizo los comentarios más importantes.

“Yo rezo para que algún día (los mexicanos) podamos encontrar y construir el tipo de gobierno que nos merecemos. Y para los que viven en este país, que son parte de la más reciente generación de inmigrantes ruego que sean tratado con la misma dignidad y respeto que las generaciones de inmigrantes que llegaron antes”.

Ese es el tipo de mensaje que debemos acatar.

Su comentario es un tiro certero a la corrupción y violencia que prevalece en México y resalta que junto los mexicanos pueden ayudar a construir un país mejor.

A la vez le recuerda a los estadounidenses que se acuerden que este es un país de inmigrantes y que los que han llegado recientemente lo único que quieren es la misma oportunidad que tuvieron los que vinieron antes que ellos.

Hay quienes dicen que hay diferencias entre los inmigrantes de siglos pasados – los italianos, irlandeses, alemanes y otros.

Es cierto que hay algunas diferencias. Muchos de los que vinieron en el pasado lo hicieron cuando este país quería aumentar su población. Ahora el país ha cambiado y no quiere que vengan los mexicanos y centroamericanos.

Y ahí se encuentra el meollo de este problema. Los inmigrantes que llegan a EE.UU. ahora quieren vivir y trabajar en este país legalmente.

La política dificulta que esto se convierta en realidad. Pero los políticos que no ayuden a este nuevo grupo de inmigrantes jóvenes y trabajadores la van a pagar cara en las urnas en un futuro no muy lejano