Una vida dedicada a las presas y sus derechos

Profesión: Médica General especialista en SIDA y en situación de mujeres en cautiverio Edad: 61 años Vive en: Englewood, Nueva Jersey Nació en: Cataño, Puerto Rico
Una vida dedicada a las presas y sus derechos
La Dra. Nereida Ferrán-Hansard visita frecuentemente las prisiones de mujeres del Estado de Nueva York. Su meta es difundir y denunciar abusos.
Foto: fotos suministradas

@SilSterinPensel

“Algunas de las mujeres con las que hablamos nos relataron cómo dieron a luz con grilletes en sus muñecas o sus tobillos, encadenadas durante el parto, imagínate. Otras fueron esposadas durante el embarazo con esas ´black boxes´ o cajas negras que debían cargar arriba de la barriga,” relata indignada esta doctora boricua que entrevistó a casi 1,000 presas en distintas cárceles de NY. “Las utilizan pensando que las presas pueden dar un manotazo, golpearles y escapar pero no tiene ninguna lógica y viola una ley de 2009 que prohíbe el uso de ‘shackles’ en embarazadas”, agrega.

La iniciativa de la Correctional Association of New York, -una organización sin fines de lucro que monitorea abusos en las prisiones y cuya junta directiva ella integra desde 1991- llevó cinco años y el resultado es un informe que condensa cifras y situaciones aberrantes como por ejemplo que las mujeres tras las rejas deban usar páginas de diarios y revistas durante sus períodos por no contar con los elementos básicos de higiene personal.

Bedford Hills, su entrenamiento

Las prisiones le son bien familiares y fue Directora médica en esa prisión de máxima seguridad desde 1987 a 1991, cuando la epidemia del SIDA causaba estragos. “Vi lo que estaba sucediendo; la calidad terrible de medicina que las mujeres estaban recibiendo” afirma. Aguerrida y comprometida, se abocó a la tarea de modificar ese panorama y se ganó la confianza de las mujeres. “La mayoría son como yo, latinas o afroamericanas. Además yo sé bien lo que es estar expuesto a necesidades: Soy la menor de 10 hermanos; me crié en una comunidad trabajadora y pobre; mi padre era pescador y mi madre ama de casa. Muchas de estas mujeres han crecido sin oportunidades y sufriendo abuso físico y sexual desde pequeñas. Les ha faltado un mentor.

En el informe en el que tuvo un rol esencial consta que en Estados Unidos viven menos de un 5% de las mujeres del mundo pero un 33% de las encarceladas del sexo femenino.

Optimista

Su extensa trayectoria trabajando en prisiones –comenzó a los 34 en la ya cerradaBayview- le permite sacarprofundasconclusiones: “Hay aquí una mentalidadmuy proclive al castigoc uando en realidad la prisión debe servir para recuperar. Hay queexpandir los programasque ayudan a rehabilitar. Queda mucho trabajo pordelante pero confío en quelograremos mejoras, si no o haría lo que hago”