Pandilla “Sombra Negra” trasciende fronteras

Pandilla siembra terror en Ecuador y Queens
Pandilla “Sombra Negra” trasciende fronteras
La marca de la banda juvenil ecuatoriana "SN" (Sombra Negra) aparece en las calles de Corona, en Queens. FOTOS: MARIELA LOMBARD

QUEENS, NY – En Ecuador siembran el terror y la inseguridad, pero en Nueva York su actividad está más limitada a las redes sociales. Se trata de la pandilla Sombra Negra, nacida en la zona rural ecuatoriana de Biblián, en la provincia de Cañar, con altos índices de inmigración. Sus tentáculos llegan a Queens, un enclave ecuatoriano, donde intimidan a la vecindad. Según residentes, acostumbran robar a los trabajadores luego de identificar sus horarios y rutas, o cuando salen de los bares del área.

“Tenemos una Unidad de Pandillas investigando y estamos conscientes de la existencia de Sombra Negra, pero el grupo no es significativamente activo”, dijo Kevin Ryan, vocero de la Fiscalía de Queens.

Pero en internet circulan frases desafiantes como “Sombra Negra hasta la muerte” con las iniciales “Ecuador 593”. El número corresponde al código del país sudamericano para llamadas internacionales y representa el crecimiento trasnacional de la banda, según activistas.

En YouTube, la sigla BKS acompaña los videos de la pandilla amenizados con cumbia sonidera, una adaptación del género colombiano mezclada con efectos electrónicos.

“Desde la mitad del mundo la Sombra Negra en Corona a Connecticut ha llegado”, dice en un video -que recopila fotografías de los pandilleros en Ecuador y Queens- un DJ que saluda por su mote a los cabecillas del grupo.

Los residentes de Jackson Heights y Corona los identifican por sus paliacates y gorras en blanco y negro. En las inmediaciones de Junction Boulevard son visibles pocos grafitis con sus iniciales SN, pero en redes sociales circulas las siglas “SN 103st” o “SN 105 Biblián” en referencia a las calles 103 y 105 en Corona y su conexión con Ecuador.

“Son muchachos que no le temen a nada, ni siquiera a morir”, dijo Roberto Cajamarca, residente de Junction Boulevard por casi una década. “Basta con verles los colores para saber que son Sombra Negra”.

El incidente más grave fue en 2012, cuando miembros de Sombra Negra apuñalaron de muerte al mexicano José Vera Muñoz (20) frente a 104-21 de la avenida Roosevelt. Un juez de la Corte Criminal de Queens sentenció a Jesús Astimbay, Juan Guanaquesa y John Espinoza bajo los cargos de agresión en pandilla, entre otros.

Desde los años 90

El Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), que confirmó los colores del temido grupo, tiene registro de la banda desde 2000, aunque inmigrantes afirman que actúa desde la década de los 90.

El sargento Carlos Nieves, portavoz de la uniformada, dijo que la pandilla agrupa hoy a 92 miembros y tiene presencia en los confines de los cuarteles 110 y 115, especialmente en Junction Boulevard.

El último incidente relacionado con la banda ocurrió cerca de la medianoche del pasado 20 de septiembre, frente al 108-12 de la Avenida 39. Andrew Yupa (22), Michael Calle (21) y Luís Minchala (21), miembros de Sombra Negra, golpearon con cadenas y robaron a tres jóvenes hispanos.

La conducta temeraria define a los pandilleros. La uniformada destacó que los individuos enfrentaron a los oficiales que respondieron al reporte. A los tres asaltantes se les radicaron cargos de agresión en pandilla. Desde entonces no se han realizado más arrestos relacionados con la banda.

En las calles del vecindario, algunos grafitis narran la lucha por el territorio con la pandilla Sur 13, que también opera en el área y está integrada en su mayoría por jóvenes mexicanos. La rivalidad es igualmente visible en redes sociales.

“La Sombra Negra no se quiere con las pandillas mexicanas. Lo peor es que las familias estamos a merced de la ley de la calle”, dijo Marisol Guamán, vecina de Corona.

Sin denuncias

A pesar de la preocupación entre la comunidad, funcionarios electos del área dijeron no tener apenas reportes de actividades ilícitas asociadas con la pandilla. Organizadores comunitarios y residentes comentaron que la conexión de la pandilla entre Queens y Ecuador podría explicar la falta de denuncia.

“Venimos de las mismas provincias, por eso hay miedo. Los inmigrantes no dicen nada para proteger a sus familias en nuestro país”, dijo Anselmo Aguayo, del grupo Alianza Ecuatoriana Internacional. “Aquí las autoridades castigan con todo el rigor de la ley, pero en Ecuador no tenemos esa garantía”.

“Las pandillas son un problema de seguridad pública y los residentes deben reportar los incidentes inmediatamente, de lo contrario, la policía no estará consciente de si una pandilla resurgió en la zona, o si hay una nueva banda en el condado”, dijo el vocero de la Fiscalía de Queens.

Según fuentes consultadas en Ecuador, la deportación de sus miembros más violentos y la inmigración fomentaría la actividad trasnacional de este sindicato del crimen.

“Es una pandilla generacional”, dijo Álvaro Saula, maestro de música en Biblián, en una entrevista telefónica. “Los primeros Sombra Negra fueron deportados y formaron una célula que pronto se extendió”.

En 2012, Saula enseñó música a los líderes de la pandilla como parte de un proyecto de reinserción financiado por el gobierno ecuatoriano, pero en poco tiempo la iniciativa terminó en el limbo burocrático.

“Se frustró el proceso de reintegración social. El talento se quedó a medio germinar”, comentó Saula, quien alertó que desde entonces la ola de violencia de Sombra Negra en su país está resurgiendo.

Pandilla trasnacional

El cantón de Biblián es conocido como la cuna de Sombra Negra. Se presume que un inmigrante de la ciudad cañareja preso en una cárcel estadounidense -considerado el líder máximo, pero no identificado- creó la pandilla creyendo en la protección de una sombra negra que lo perseguía.

La banda también tiene tentáculos en España, otro destino de los inmigrantes ecuatorianos.

Según organizadores comunitarios, el 80% de miembros son hijos de inmigrantes.

Romero Gárate, fiscal provincial del Cañar, dijo que su oficina ha recibido denuncias de actividades ilícitas de miembros de Sombra Negra, como homicidios y robos.

“Pese a obtener sentencias condenatorias, la pandilla empieza a extenderse. Estamos en riesgo de que abarque un campo de acción más grande”, dijo el funcionario, quien indicó que el crecimiento de la pandilla está más acentuado en las zonas con mayor tasa de inmigración.

Gárate afirmó que los jóvenes “absorbieron” el estilo de las pandillas estadounidenses. Los miembros de Sombra Negra en Ecuador se caracterizan por usar gorras con el símbolo NY en blanco y negro, imitando la vestimenta de sus pares en Queens.

La banda está atrayendo a jóvenes indígenas y está creciendo en las provincias de Suscal, Tambo, San Pedro, Nazón y Jerusalén, según autoridades y organizadores comunitarios.

“Hay quienes son hijos de inmigrantes que murieron en su intento de cruzar la frontera”, dijo Yura Cazho, artista de la provincia de Igapirca y colaborador de la Alianza Ecuatoriana Internacional. “Nuestra sociedad construye cuchillos al estigmatizarlos. Ellos no son el problema, sino el contexto de abandono y pobreza en el que se criaron”.

Al igual que en Queens, en las provincias ecuatorianas también se disputan el territorio con otras pandillas.