Si estamos enojadas, hay que decirlo

Pensar que esta emoción está bien en los hombres y mal en las mujeres es un aprendizaje social
Si estamos enojadas, hay que decirlo
Canalizado con responsabilidad e inteligencia, el enojo puede convertirse en un motor para cambiar tu vida.
Foto: Shutterstock

Hice una pequeña encuesta entre mujeres conocidas, cercanas y no tanto, respecto a la forma “correcta” como habían aprendido a manejar su enojo desde pequeñas. No me sorprendió saber que la mayoría crecimos con la idea de que enojarse es algo malo y que,  particularmente, las mujeres no se enojan.

“Si te enojas te ves fea”, “las niñas que se enojan no crecen”, “cuando te enojas, te arrugas”, “si te enojas, pierdes”, “aprende a tu hermana que nunca se enoja”… Estas son algunas frases que estas chicas me compartieron haber escuchado cuando eran niñas, y algunas también las escuché en casa. En cambio, que los hombres se enojen y hasta terminen a golpes con otros, socialmente se interpreta como un acto de valentía, de coraje y de naturaleza viril.

¿Por qué ellos sí pueden y nosotras no?

El enojo es una más de las emociones que, como seres humanos, hombres y mujeres podemos sentir, al igual que la alegría, la tristeza, el amor, el miedo, el odio, etcétera, etcétera. Pensar que unas emociones están bien en los hombres y otras están mal en las mujeres es un aprendizaje social. De hecho, la mujeres nos enojamos, y qué bueno que lo hacemos.

Claro que esto no significa que debamos andar por la vida con el ceño fruncido y los puños apretados, dispuestas a golpear a cualquiera que nos provoque. Significa que, al reconocer nuestro enojo, podemos canalizarlo en el coraje necesario para cambiar las situaciones que no nos gustan. Considera que, según el psicólogo Martin Seligman, coraje es la capacidad de conseguir nuestras metas ante situaciones de dificultad, externa o interna.

Gracias a esa dosis de enojo, canalizado en coraje, la mujeres hemos alcanzado logros históricos, como la equidad en nuestros derechos (aunque todavía tenemos mucho por hacer), el reconocimiento de nuestras capacidades intelectuales y muchas libertades que quizá nuestras abuelas no tuvieron.

Así que la próxima vez que alguien te pregunte si estás enojada, no lo niegues. Más bien toma unos minutos para analizar lo que estás sintiendo, saber cómo se siente –aunque no sea precisamente agradable-, asumirlo y entonces pensar en qué vas a hacer para cambiar eso que no te gusta. El enojo es parte de nuestra naturaleza humana; canalizado con responsabilidad e inteligencia puede convertirse en un motor para cambiar tu vida.

5 cosas positivas del enojo

La coach Cloris Kylie Stock, autora del libro Magnificent…Married or Not, ha compartido algunos aspectos positivos de enojarse:

  1. Te ayuda a conocerte mejor: por ejemplo, si alguien te hace enojar al decir algo sobre ti, es probable que tenga algo de razón. Analiza qué te hace enojar en ese caso y posiblemente te darás cuenta que hay algo que necesitas cambiar; o quizá reafirmes que no es necesario.
  2. Te ayuda a moverte: el enojo puede hacer que te muevas de tu zona de confort y provocar un cambio positivo, si sabes canalizarlo positivamente.
  3. Te ayuda a liberarte de etiquetas sociales: cuando dejes de pensar que “las mujeres no se enojan” podrás liberarte de culpas y pesos que quizá no te corresponden. Reprimir tu enojo puede dañar tu salud y provocarte enfermedades del corazón, problemas digestivos o debilitar tu sistema inmunológico.
  4. Puedes elegir cómo expresar tu enojo: no es necesario que seas agresiva. Puedes canalizar tu enojo en una clase de kick boxing o en terapia; lo importante es que aceptes tu emoción y hagas lo mejor para ti.
  5. Tú decides cuánto tiempo quieres estar enojada: luego de aceptar tu emoción puedes tomar las lecciones de esa experiencia y dejarla ir. “Dile a tu enojo que estás muy ocupada sacando el mejor provecho de tu tiempo como para mantenerlo contigo mucho más”, señala Stock.