Despiden a abuelo y nieta atropellados mientras pedían dulces

Masivo adiós a Louis Pérez Jr. (65) y Nyanna Aquil (10), víctimas de un accidente la tarde de Halloween
Despiden a abuelo y nieta atropellados mientras pedían dulces
Líderes comunitarios y de las Fuerzas Armadas acudieron al entierro de Louis Pérez y su nieta. (Joaquín Botero/El Diario)

NUEVA YORK –  Un funeral en el que los valores religiosos y  familiares atenuaron el dolor por la pérdida  de un abuelo y su nieta. Louis Pérez Jr. (65) y Nyanna Aquil (10) fueron despedidos en El Bronx por docenas de familiares, amigos, líderes de la comunidad y oficiales de distintas fuerzas que rindieron respetos al veterano de guerra y a la niña.

Pérez, Aquil y una tercera víctima, Kristian Leka (24), murieron hace una semana cuando un Dodge Charger fuera de control atropelló a un grupo de personas que pedían dulces el Día de Brujas. Aunque la investigación continúa, Howard Unger, el conductor del auto, pudo haber sufrido un repentino ataque epiléptico que lo afectó. No se hallaron drogas o licor en el auto ni en el cuerpo del hombre, informó a El Diario el NYPD.

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(GoFundMe)

En la ceremonia, hubo pocas lágrimas y muchas risas, mientras miembros de la familia recordaban a un abuelo que había sido militar y a una niña dulce que era la mejor bailarina. Uno de los ataúdes estaba cubierto con una bandera de Estados Unidos.

Wally Aquil contó que su exsuegro fue amable hasta  en medio de su divorcio con la madre de su hija. “Ahora hay dos almas hermosas en el cielo y en nuestra memoria. Voy a cuidar al resto de mi vida a mis dos hijas”. El musulmán narró cómo en el peor momento de su dolor esta semana le pidió una señal a Dios y, horas después, miró el cielo y vio una luz. “Era la señal que necesitaba. Dios me dijo que estaba con ellos”.

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Familiares y amigos despidieron a las víctimas en la Harvest Fields Community Church en Westchester Square. (Joaquín Botero/El Diario)

Natalia Pérez, hija y madre de las víctimas, recordó cuando recibió la llamada de la Policía la tarde del sábado anterior en la que le pidieron acudir de inmediato al hospital y allí vio a Sannya, su hija de tres, herida y a Nyanna ya sin vida. “Dios me hizo fuerte en ese momento. Y ahora estoy acá para ayudar a  los demás que van a necesitar de mi ayuda”, se dijo en el momento difícil.

La madre causó la risa general de la masiva concurrencia del Harvest Fields Community Church en Westchester Square cuando contó que horas antes de la tragedia sus tres hijas insistieron en salir con el abuelo “porque es el que conoce todos los buenos lugares para pedir dulces”. Ella se conformó con un abrazo de despedida y tomaron fotos. “Yo estaré bien y doy gracias a Dios que mis otras hijas Sannya y Yazmina están bien”.

Al final del funeral se mostró una recopilación de videos caseros de las dos víctimas en los que cantaban, jugaban y entretenían a la gente. Abuelo y nieta bailaban sincronizados frente a la televisión o abrazados con las hermanas menores. También había fotos de de Louis saludando a los bomberos y policías del barrio.

Ashley McKenzie (10), excompañera de Nyanna, mostró una pulsera y un collar artesanal que su amiga le había hecho. “En la escuela era buena en matemáticas, pero especialmente en bailar cualquier tipo de música”.

La víctimas fueron enterradas en el cementerio católico Saint Raymond’s en Throggs Neck en El Bronx. La familia solicitó por internet ayuda para los gastos funerarios y la meta esperada de $30,000 llegó hasta $57,051.

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Natalia Pérez habla con los medios después del funeral de su padre y su hija. (Joaquín Botero/El Diario)