7 claves para entender la insurgencia de Donald Trump en las urnas

Nada parece frenar a Trump, quien intenta lucir más "presidenciable"
7 claves para entender la insurgencia de Donald Trump en las urnas
Foto: John Moore / Getty Images

WASHINGTON.- El magnate empresarial, Donald Trump, se impuso con una ventaja holgada en siete de los 11 estados en disputa en el “Súper martes” y, salvo una sorpresa mayúscula, va camino de conseguir la nominación presidencial del Partido Republicano, que ahora intenta frenar su avance.

La aparentemente imparable locomotora de su campaña mantiene boquiabiertos tanto a analistas como a los jerarcas del partido, que subestimaban a Trump y tomaron como broma pasajera su candidatura.

El renombrado activista e intelectual estadounidense, Noam Chomsky, advirtió recientemente en entrevista con el grupo Alternet.org, que “el miedo, unido al colapso de la sociedad durante el período neoliberal” explican el surgimiento de personajes como Trump, porque “la gente se siente aislada, desesperanzada, víctima de poderosas fuerzas que no entienden ni pueden influenciar”.

No es, según Chomsky, una situación radicalmente distinta a la “Gran Depresión” de la década de 1930, a puertas de la Segunda Guerra Mundial, porque si bien la pobreza era mayor, había un mayor sentido de esperanza “que hace falta ahora”.

Anoche, desde su lujosa propiedad de Mar-a-Lago, en Palm Beach (Florida), Trump se regodeó de su triunfo en el “Súper martes”, pero le bajó el volumen a los ataques contra sus rivales y pareció adoptar un tono más conciliatorio, en  un esfuerzo por parecer más “presidenciable”,  según observadores.

A continuación, siete claves para entender la insurgente campaña de Trump, un candidato “Teflon” aparentemente a prueba de fuego, y sus crecientes posibilidades de lograr la nominación en la convención nacional del partido en julio próximo en Cleveland (Ohio):

1.- Ventaja demográfica. Trump ha dicho que ama a los votantes con poquita educación y, de hecho, buena parte de su base la conforman votantes sin diploma universitario, especialmente entre la población blanca. También ha aumentado su apoyo entre los evangélicos y los  más conservadores del partido.

2.- Ansiedad económica.- EEUU ya superó la “Gran Recesión” que sumió al país en un atolladero, y la tasa de desempleo se ubica oficialmente en 4,9%, aunque  los economistas calculan que podría ser un poco más alta debido a los desempleados que ya no cuentan en las estadísticas (porque dejaron de buscar empleo). Pero lo cierto es que la clase media se ha encogido, hay poca movilidad social, y persiste el estancamiento salarial. Estos factores, según analistas, son caldo de cultivo para el tipo de populismo que pregonan Trump por el lado republicano y Bernie Sanders, por el lado demócrata.

3.- Desencanto con el “establecimiento”.- La mayoría de sus partidarios, de raza blanca, se sienten marginados e ignorados por los líderes del partido, a los que acusan de favorecer a los ricos y corporaciones. Además, al negarse a aceptar el creciente poder económico y político de los inmigrantes,  también alaban el eslogan de Trump de  “recuperar la grandeza de EEUU” (“Make America Great Again”) y su mensaje populista de construir muros, expulsar a los indocumentados, y frenar la competencia de rivales comerciales.

4.- Buscan culpables en “los otros”.- La ansiedad por su futuro, la defensa de la raza blanca,  y el temor a presuntos terroristas son un cóctel de factores que explican por qué el mensaje de Trump de combatir a inmigrantes, musulmanes y grupos islámicos extremistas tiene especial atractivo entre grupos supremacistas.

5.- Astuto manejo de los medios de comunicación.- Trump ha encontrado en las redes sociales, en particular Twitter, una herramienta indispensable para difundir su mensaje populista, sin el filtro de la prensa ni preguntas incómodas sobre su plataforma de gobierno. El empresario sólo concede entrevistas a medios que le puedan ser favorables y, aprovechando su popularidad, consigue publicidad gratuita.

6.- Columna de rivales débiles.-  Uno a uno, los rivales de Trump han ido desapareciendo del panorama electoral,  por su pésimo rendimiento en las encuestas y en las urnas y por agotar sus fondos y donaciones. El exgobernador de Florida, Jeb Bush, por ejemplo, empezó como el favorito del “establecimiento”, tenía un abultado cofre electoral y un famoso apellido pero al final fue rechazado por los votantes de a pie.

Ahora la pugna por ser el candidato “anti-Trump”, y la alternativa viable  para recuperar la Casa Blanca en noviembre recae sobre los senandores por Texas, Ted Cruz, y por Florida, Marco Rubio.

7.- Buen olfato para diezmar a sus rivales.- Su estrategia de ataques personales contra sus más próximos rivales hasta ahora ha surtido efecto ya que ha logrado sembrar la duda entre los votantes. Tachó a Bush como un candidato de “poco energía”,  se burló de la apariencia de Carly Fiorina, ha declarado a Cruz como un senador de pocos amigos, y critica constantemente el copioso sudor de Rubio, entre otros ataques.