Nueva York triplica su apuesta por una educación preescolar de calidad

Todo niño merece la oportunidad de lograr su potencial de desarrollo. /ARCHIVO
Todo niño merece la oportunidad de lograr su potencial de desarrollo. /ARCHIVO
Foto: CHRIS MARTINEZ / Archivo / La Opinion

Tanto republicanos como demócratas están de acuerdo en que las inversiones en la educación son una apuesta inteligente en el futuro de los niños. En educación preescolar, sin embargo avanzamos a paso tortuga, y en cada paso, dejamos atrás cada vez más a nuestros niños hispanos e hispanoparlantes. Esto procede de un crecimiento sin equidad. El nuevo Anuario del Estado del Preescolar 2015 del Instituto Nacional de Investigación en Primera Infancia (NIEER, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Rutgers, nos cuenta que después de muchos años de estar estancados en acceso y calidad preescolar, finalmente cambiamos de rumbo, y comenzamos a avanzar nuevamente. ¿Lento, pero seguro?  No tanto.  Tenemos que recuperarnos mucho de la última recesión pero además nuestras políticas de preescolar dejan mucho que desear respecto la mayoría de los países del primer mundo.  Más aún, en este crecimiento, ya de por si muy lento, seguimos dejando atrás a nuestros niños de origen hispano o hispanoparlantes.

Empecemos con el contexto. El anuario nos cuenta que tan sólo un 40% de los niños de tres y cuatro años del país se encuentran inscritos en un programa público de preescolar. A la vez, en un trabajo en el que miramos acceso al preescolar para niños de origen hispano o hispanoparlantes, encontramos grandes desventajas en acceso, y más aún en acceso a calidad, comenzando nuestros niños entran el kínder muy rezagados con respecto a los niños de descendencia europea.

¿Cómo fallamos? El anuario destaca que les fallamos en calidad a nuestros niños porque aún cuando como país hemos avanzado en cobertura total, lo estamos haciendo a una tasa tan pequeña, que nos va a llevar 150 años lograr cobertura de un 75%.  Pero además, el anuario nos muestra que en estados donde atendemos a una gran cantidad de niños, y con amplias poblaciones de descendencia Hispana, como son California, la Florida y Texas, los servicios de preescolar son de baja calidad. Así mismo, el anuario de este año buscó especialmente dar una mirada particular a lo qué sabemos sobre las experiencias de nuestros niños de lenguaje dual, mayormente de lengua hispana, y que tanto hacen los estados en términos de perfilar los programas para atenderlos mejor.  En esta mirada, el anuario ilustra cuan poco nuestros estados saben sobre estos niños, sobre cuantos están matriculados en sus programas, sobre sus habilidades en lenguaje, y las políticas adecuadas para fortalecer los servicios para estos niños.  Solo 14 programas estatales tienen información sobre la lengua del hogar de sus niños, 13 programas tienen como criterio de elegibilidad el lenguaje del hogar y sólo 8 programas requieren desarrollo profesional específico para el trabajo con niños de lenguaje dual.

Sin embargo, en medio de esto panorama, cabe destacar los logros recientes de Nueva York, donde gracias a un claro liderazgo legislativo en primera infancia, ha habido un avance dramático en acceso, especialmente en la ciudad de Nueva York.  La ciudad ha hecho un esfuerzo de crecimiento sorprendente, logrando matricular a un 70 por ciento de sus niños de 4 años de edad en tan solo dos años. Además, la ciudad lo ha hecho con compromiso por calidad, buscando establecer mecanismos para mantener y mejorar la calidad de su programa de manera continua.  Nueva York nos da una lección en la primera infancia, una lección que esperamos legisladores de todo el país aprendan y sigan.  Así también podemos aprender de Alabama, Alaska, Carolina del Norte, Rhode Island, Mississippi, Virginia del Oeste y Luisiana que lograron programas con los 10 estándares mínimos de calidad de NIEER.  Vale la pena destacar que el crecimiento que sí estamos experimentando, está sustentado por gobernadores tanto republicanos como demócratas, desde Alabama a Nuevo México. ¿Si todos estamos de acuerdo en que vale la pena invertir en educación infantil,  porque solo lo logramos por aquí o por allí?

Para los escépticos, el reciente reporte del Centro para el Progreso Americano (CAP, por sus siglas en inglés) nos da una mano en entender el potencial de una educación de calidad para mejorar las oportunidades de nuestros niños.  ¡El reporte estima que tal acceso tiene el potencial de eliminar del todo la brecha en rendimiento de niños hispanos en su ingreso al kínder, y de reducir la brecha en matemáticas en un ochenta por ciento!  A esto se suma la evidencia de que además de mejorar los resultados académicos, una educación preescolar de calidad incrementa la productividad de los niños en su ingreso al mundo laboral, aumentando sus posibilidades de ingreso y promoviendo el bienestar económico del país.

Todo niño merece la oportunidad de lograr su potencial de desarrollo, y esto sólo es posible si al ingreso a la primaria, no hay brechas que superar.  Esta es precisamente la promesa de una educación preescolar de calidad.  La experiencia de la Ciudad de Nueva York es justamente una inspiración en esta dirección, mostrándonos el camino.

-Milagros Nores es directora asociada de Investigación del Instituto Nacional de Investigación en Primera Infancia (NIEER, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Rutgers y Celia C. Ayala es directora ejecutiva de Los Angeles Universal Preschool (LAUP).