El imborrable recuerdo de Muhammad Alí y el pebetero olímpico de Atlanta 1996

La conmovedora imagen aún sacude los corazones de miles de personas, cuando con la mano temblorosa, la leyenda del boxeo encendió el fuego olímpico

Con la muerte de Muhammad Ali, una gran cantidad de imborrables recuerdos saturan la memoria del mundo entero. La leyenda del boxeo mundial dejó huella por doquier, dentro y fuera del ring.

Uno de esos inolvidables recuerdos tuvo lugar el 19 de julio de 1996, en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Atlanta. La gran incógnita removía la duda de los miles de asistentes al Estadio Olímpico del Centenario y de los millones de televidentes que seguían a detalle la ceremonia: ¿quién encendería el pebetero con la llama olímpica?

De pronto, se disiparon las dudas. A paso lento y con la mano temblorosa hizo su aparición Muhammad Ali, quien recibió la antorcha para finiquitar el clímax de la inauguración, en medio de una instantánea ovación y un estadio que al unísono empezó a corear su nombre.

El momento quedó plasmado para la historia.