Mejoran servicios de salud mental en cárceles de NYC

Aproximadamente, un 43% de los prisioneros han recibido un diagnóstico de enfermedad mental
Mejoran servicios de salud mental en cárceles de NYC
Rikers Island tiene el mayor número de personas con condiciones mentales en la ciudad.
Foto: (Getty Images) / (Getty Images)

NUEVA YORK – La Gran Manzana está pasando actualmente por un amplio proceso de reestructuración del sistema carcelario, que además de buscar reducir el número de presos, también tiene como fin mejorar las condiciones de los que allí deben permanecer, incluyendo a una amplia población de reos con enfermedades mentales.

Desde mediados de los años 90, la Ciudad ha disminuido la población en las cárceles en un 53%. “Pero reducir el número de personas con problemas de salud mental y de comportamiento en la cárcel ha seguido siendo un reto particularmente difícil de resolver”, dijo un vocero de la Oficina de Justicia Criminal de la Alcaldía.

Las personas con enfermedades mentales representan un 43% de la población total de las cárceles. De esos, el 11% están diagnosticados con una condición seria como esquizofrenia, trastorno bipolar o depresión mayor clínica. (Un porcentaje mucho más alto que las personas con condición seria en la población general que es alrededor de 4%).

Ante esta realidad, la Ciudad está invirtiendo $130 millones en una iniciativa para reducir el número de personas con necesidades de salud mental que van a la cárcel, disminuir la duración de su estadía en la prisión, y ayudar a retenerlos en la comunidad para que menos vuelvan a regresar a la cárcel.

Además, en otro signo de cambio, la Ciudad terminó recientemente su contrato con la empresa privada de servicios médicos Corizon y pasó la responsabilidad a NYC Health + Hospitals.

Cambios en Rikers Island

Una de las encargadas de lidiar con reos con problemas mentales es la doctora española Virginia Barber-Rioja,  quien desde hace varios meses se desempeña como directora clínica de los servicios de salud mental en Rikers Island.

Además de los profesionales de salud mental, la psicóloga forense supervisa a trabajadores sociales que comienzan el proceso de reintegración social desde que los detenidos llegan a la cárcel. La mayoría de las personas regresan a sus comunidades.

“El departamento de trabajo social se está realmente centrando en mejorar la integración social”, dijo la doctora.

En Rikers Island, donde hay nueve facilidades, desde el principio del año han empleado a casi 20 profesionales de salud mental incluyendo: psicólogos, psiquiatras, consejeros en el abuso de sustancias, y terapistas de artes creativas. En total, el equipo de la española está integrado por 250 especialistas.

Barber-Rioja explicó varias razones por lo cual el número de enfermos mentales es tan alto en las cárceles. Primero, las personas no están recibiendo el tratamiento adecuado dentro de sus comunidades. Segundo, muchas de las personas que sufren de enfermedades mentales suelen abusar de drogas o otras sustancias que los llevan a ser arrestados. Finalmente, dijo la doctora, como se han aumentado el número de servicios de salud mental, se pueden identificar y tratar a más pacientes que están presos.

Nuevas soluciones

Algunos de los servicios que Barber-Rioja ha puesto en marcha y que piensa han sido más efectivos son la creación del Programa para la Aceleración de la Efectividad Clínica (PACE), que son unidades para personas diagnosticadas con enfermedades mentales agudas. “Pueden recibir terapia individual, terapia de grupo, terapia para el tratamiento de uso de drogas, y terapia creativa que funciona muy bien con los pacientes que tienen problema comunicándose verbalmente”, dijo la psicóloga.

Otra iniciativa que elogió fue el programa de Equipo de Intervención en Crisis (CIT). Estos son espacios donde los carceleros y los empleados de salud son entrenados para tratar humanamente a los detenidos con enfermedades mentales graves. “La idea es que cuando hay una situación de crisis en cualquier lugar de la cárcel estas personas pueden intervenir con la idea que no se utilice la fuerza y poder verbalmente tranquilizar a las personas que están en momento de mucho estrés, ansiedad o si están agitados”, dijo Barber-Rioja.

“Estamos felices de que las personas están recibiendo tratamientos más humanos y apropiados”, dijo Riley Doyle Evans, coordinador de servicios correccionales para el Brooklyn Defender Services. Sin embargo, Evans agregó que las cárceles son sitios inapropiados para las personas con trastornos mentales.

“Para las personas con enfermedades mentales no importa cuan bueno sea la unidad de servicios médicos. Una cárcel, es una cárcel”, agregó.

Evans argumentó que tienen que haber más servicios dentro de la comunidad para prevenir que las personas con enfermedades mentales entren a las cárceles. “No hay forma de negar que hay una falta de apoyo de viviendas para personas con enfermedades mentales. Muchos acaban en los refugios”. Estudios muestran que la mayoría de los vagabundos en la ciudad tienen una enfermedad mental u otro problema de salud.

Según el vocero de la Oficina de Justicia Criminal, “la vivienda permanente es una de las pocas intervenciones comprobadas para reducir el número de personas con enfermedades mentales circulando en las cárceles”.

La funcionaria aseguró que el plan de acción del Alcalde en Conducta Saludable está implementando un modelo de vivienda cuyo objetivo es emparejar las personas que llegan con frecuencia a las cárceles y refugios de Nueva York con una vivienda estable y permanente que incluye el acceso a los servicios sociales .

Población carcelaria en NYC:

  • Desde mediados de la década de los 90, la población en cárceles ha disminuido en un 53%.
  • La vivienda permanente disminuye el uso de los refugios en un 70% y el ir a la cárcel en un 40% dentro de las personas con enfermedades mentales.
  • En el 2015, el 55% de los encarcelados eran afroamericanos y el 34% hispanos.
  • Aproximadamente, 43% de los detenidos han recibido un diagnóstico de enfermedad mental, un 11% está diagnosticado con una enfermedad mental severa.