¿Por qué existe la menopausia? Una ballena ayuda a la ciencia a explicarlo

Granny es la orca más longeva que se conoce, juega un papel vital en su manada y en la investigación de la menopausia humana

ballena granny

Granny, la orca centenaria que puede enseñar unas cuantas cosas sobre la menopausia Crédito: BBC

La menopausia es un rompecabezas para los biólogos. ¿Por qué las mujeres y las hembras de otras especies dejan de reproducirse a la mitad de su vida?

Un estudio con orcas, una de las dos especies de mamíferos que aparte de los humanos atraviesan la menopausia, está ofreciendo claves sobre este misterio.

Granny, una de las participantes en el estudio, es una centenaria orca muy animada y una celebridad en la isla de San Juan, en Estados Unidos. Esta orca vive en una zona costera del Pacífico norte, cerca de Vancouver y Seattle, en el llamado mar de Salish.

Y aunque se le conoce cariñosamente como Granny, su nombre oficial es J2, con el cual se le identifica como miembro de la población de orcas llamadas Residentes del Sur.

Este es un clan de 83 orcas divididas en tres manadas distintas: J, K y L,todas la cuales regresan a esta zona del Pacífico cada verano. La belleza del lugar es muy popular para el turismo, especialmente para los observadores de ballenas.

Mar de Salish
Los cetáceos residentes del sur regresan al mar de Salish cada verano para pescar salmón.

Centenaria

Lo que muchos visitantes desean realmente es ver a Granny, la orca más longeva que se conoce. Su edad es un cálculo basado en la edad de sus crías cuando por primera vez se estudió tanto a sus crías como a su manada a principios de los 1970.

Por lo menos tiene 80 años, dicen los científicos. Pero podría incluso llegar hasta los 105 años.

La BBC visitó el lugar con un equipo de biólogos que tienen un interés particular en Granny. Quieren entender por qué J2 y otras hembras de esta población dejan de tener bebés a los 30 o 40 años, aún cuando pueden seguir viviendo muchos años más.

Los biólogos lo llaman período post reproductivo. Nosotros lo llamamos menopausia.

Sólo tres especies de mamíferos conocidos experimentan la menopausia: la orca, el calderón tropical y nosotros los humanos. A diferencia de otros mamíferos, las orcas hembras y las mujeres han evolucionado para vivir vidas post reproductivas largas y activas.

El profesor Darren Croft (der) con Ken Balcomb del Centro de Investigación de Cetáceos
El profesor Darren Croft (der) con Ken Balcomb del Centro de Investigación de Cetáceos participan en el estudio.
Image caption

“Desde una perspectiva evolutiva, es muy difícil explicarlo”, le dice a la BBC el profesor Darren Croft, de la Universidad de Exeter, Inglaterra, que viaja a la isla para estudiar a los cetáceos. “¿Por qué un individuo deja de tener hijos tan temprano en la vida?

La teoría evolutiva de Darwin afirma que cualquier característica que reduzca las posibilidades de un animal de traspasar sus genes a la siguiente generación quedará eventualmente eliminado. Es el proceso de selección natural.

Esto ha llevado a que algunos argumenten que la menopausia en humanos es el resultado de una vida más larga, una mejor salud y mejores cuidados médicos. Pero además de pintar una imagen bastante deprimente de que la mujer post menopáusica, está simplemente viva más allá del período evolutivo que le corresponde, esa teoría ha sido desacreditada, gracias, en parte, a estas orcas.

Obviamente, su longevidad no es resultado de mejores cuidados médicos. Croft y su colega, el doctor Dan Franks, de la Universidad de York, están investigando si las hembras post reproductivas aumentan las posibilidades de supervivencia del resto de sus familias, y por lo tanto de sus propios genes.

Parte de investigación es recoger sus estadísticas vitales -tasas de nacimiento, de mortalidad y posibilidades de supervivencia- en una calculadora darwiniana para ver si la menopausia les otorga beneficios netos.

Lolita en Miami
La única pobladora de los Residentes del Sur que vive en cautiverio es una orca post reproductiva llamada Lolita que se encuentra en Miami.

La pregunta es si una hembra mayor da un beneficio medible a su familia que supere el costo genético de no tener más bebés. Pero Croft y Franks también observan con detalle cómo se comportan las ballenas asesinas.

“Notamos que las hembras más viejas dirigen desde el frente, guían al grupo, a sus familias, para encontrar alimento”, dice Croft.

Los investigadores también notaron que las hembras viejas lideran más a menudo durante los años cuando hay un menor abastecimiento de salmón, lo que sugiere que la manada confía en su experiencia y en su conocimiento ecológico.

“Son similares a nosotros”, dice Croft. “Antes de tener Google para preguntar dónde está la tienda, su hubiera una sequía o hambruna, iríamos con los ancianos de la comunidad para descubrir dónde encontrar comida y agua. Ese tipo de conocimiento se acumula con el tiempo en individuos”.

Dependencia

Los cálculos de los investigadores han revelado que los machos adultos dependen de las matriarcas mayores para su supervivencia.

GrannyImage copyrightJANE COGAN
Image captionSe calcula que Granny tiene unos 80 años, pero podría llegar a los 105.

“Por las observaciones que se han hecho en cetáceos, parece que los hijos se mueren poco después de que sus madres mueren“, dice el científico. “Analizamos los datos y encontramos que si una madre muere el riesgo de muerte de sus hijos machos al año siguiente es de ocho veces más”.

“Y no se trata de machos inmaduros, son ejemplares de 30 años, totalmente desarrollados. Ella está haciendo algo para mantener a sus hijos vivos”.

Los hijos e hijas de una ballena asesina permanecen en la manada a lo largo de su vida, y aunque los machos emigran brevemente para mezclarse y aparearse con otras hembras, regresan y a menudo se les ve nadando al lado de sus madres.

Se ha observado a hembras viejas compartiendo pescado con sus hijos, literalmente alimentando con salmón a estos grandulones “nenes de mamá”.

Croft argumenta que esto tiene sentido darwiniano. Los hijos se aparean con hembras de otras manadas y sus crías son los nietos genéticos de la matriarca, pero es una manada diferente la que tiene ahora una boca extra qué alimentar.

Una orca hembra lidera el camino mientras la sigue su manada
Una orca hembra lidera el camino mientras la sigue su manada

Pero a pesar de la evidencia de las abuelas trabajadoras y esenciales tanto entre orcas como humanos, este beneficio no supera el costo -o cese- de la reproducción, afirma Darren Croft.

El investigador piensa que puede haber otro factor impulsando la evolución de la menopausia. Ahora están investigando si la menopausia ayuda a las orcas a sobrevivir reduciendo las posibilidades de que madres e hijas tengan bebés al mismo tiempo.

Si es así, esto podría significar que de esta forma se evita la competencia por los recursos, como alimentos o cuidados paternos, un trabajo que comparten a menudo las orcas hembras.

Con el censo de la población de los cetáceos Residentes del Sur podrán investigar esto. Y podrán analizar, por ejemplo, si las crías tienen mejores probabilidades de supervivencia cuando cuentan con una abuela postmenopáusica.

Esto, dicen, podría llevar a la raíz de los factores que impulsan la menopausia humana. Los hallazgos de Croft y su equipo han sido de enorme interés para varias mujeres que están investigando la menopausia, muchas de las cuales lo han contactado.

Miembros del Centro para Investigación de Cetáceos abordo de una lancha.
El Centro para la Investigación de Cetáceos ha estado documentando las vidas de los Residentes del Sur durante 40 años.

Una de ellas es Christa D’Souza, quien publicó un libro este año sobre sus propias experiencias de menopausia.

Alcance

“No quería que el libro fuera sólo una anécdota de una mujer del oeste de Londres, y pensé que sería muy interesante mirar científicamente porqué nos ocurre esto a las mujeres”, le dice D’Souza a la BBC.

“La idea de que las mujeres pasan su información, la idea de la sabiduría que se alcanza con la edad, es algo extraordinario porque se trata de algo más que sólo ser capaces de reproducir“.

Croft, por su parte, afirma que tanto D’Souza como otras mujeres le han abierto los ojos sobre el impacto de su trabajo con las orcas.

“Este papel tan importante que las hembras viejas juegan con la sociedad de las orcas subraya el valor de los individuos de mayor edad”, dice el investigador. “Estoy encantado de que este trabajo esté teniendo este alcance”.

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