Knicks superan a los Timberwolves del dominicano Towns

Nueva York se impuso en el Madison Square Garden por 118 a 114

Kristaps Porzingis defiende el ataque de Cole Aldrich.
Kristaps Porzingis defiende el ataque de Cole Aldrich.
Foto: Elsa / Getty Images

NUEVA YORK – Zach LaVine entró a canasta con su prodigioso salto y parecía que anotaría dos puntos más para Minnesota. En ese momento un gigante de 7′ 3″ nacido en Letonia y llamado Kristaps Porzingis salió a su encuentro y, allí arriba en las alturas, bloqueó el tiro para propiciar el contraataque de Nueva York. Derrick Rose cruzó la cancha botado el balón a una velocidad frenética y, en el último instante, pasó atrás a Carmelo Anthony. La veterana estrella de los Knicks plantó los pies pegados a la línea de tres puntos y encestó el tiro limpio, ¡shuosssh!, haciendo estallar al público del Madison Square Garden, que veía como su equipo se escapaba 80-66 mediado el tercer cuarto.

Esa jugada resumió el partido del viernes en la noche: los jóvenes Timberwolves pusieron garra y físico, nunca se rindieron; pero los más experimentados Knicks tuvieron el control desde el primer momento. Se escaparon en los primeros cinco minutos del choque y luego supieron mantener la distancia, incluso en un loco tercer cuarto, en el que ambos equipos anotaron 36 puntos.

La defensa fue el punto débil de los visitantes, que permitieron que los Knicks mantuvieran altísimos porcentajes de tiro, tanto en triples como en tiros de dos. Anthony (29 puntos -5 triple- y 5 rebotes), Kyle O’Quinn (20 puntos y 13 rebotes) y Rose (24 puntos y 5 asistencias) estuvieron sobresalientes en ataque por los locales.

Pero el poder ofensivo de los Timberwolves los mantuvo dentro del partido y, después de ir por detrás durante más de tres cuartos, lograron empatar a 100 puntos a falta de 8 minutos para el final gracias al pívot de origen dominicano Karl-Anthony Towns (20 puntos y 7 rebotes), LaVine (23 puntos) y Andrew Wiggins (19 puntos).

Comenzaba entonces un mini-partido en el que O’Quinn fue un titán bajo el aro rival, capturando rebotes ofensivos claves que permitieron a los Knicks mantenerse con vida, y la calidad y la experiencia de Rose se impusieron hasta el 118-114 final.