ACS bajo la lupa desde todos los flancos

Además del anuncio del alcalde de nombrar un monitor independiente para vigilar esa agencia, el Concejo impulsa un paquete de medidas preventivas para garantizar la protección de los menores

Zymere Perkins  tenía 6 años
Zymere Perkins tenía 6 años
Foto: (Archivo/El Diario)

La Agencia de Cuidado Infantil de la Ciudad (ACS) sigue recibiendo fuertes críticas por parte de diferentes sectores que ponen en tela de juicio la labor de esa oficina para proteger a los menores neoyorquinos. Y luego de la renuncia de la comisionada Gladys Carrión y un informe de la Agencia de Bienestar Infantil del Estado, que señala la actitud negligente que ACS mostró en el caso del pequeño Zymere Perkins, de 6 años, quien murió en septiembre pasado víctima de abusos y maltratos denunciados, todas las lupas están puestas en ese organismo.

No solamente el alcalde Bill de Blasio aseguró que nombrará a un monitor independiente para supervisar a esa agencia, sino que el Comité de Bienestar del Concejo está promoviendo un paquete de iniciativas que pretenden meter en cintura a ACS y garantizar que no habrá más víctimas como el pequeño de Harlem.

Este miércoles los concejales realizaron una audiencia en la que pidieron cuentas a ACS sobre las labores se servicios preventivos que prestan, como parte del análisis de los proyectos que desean impulsar, en los que esa agencia deberá asumir con mayor responsabilidad la prevención, así como la creación de un manual de derechos y responsabilidades que será entregado a los padres de los niños que están en investigaciones de protección infantil.

La audiencia hizo eco con el informe del Estado por la muerte de Zymere, que destacó que en docenas de oportunidades ACS recibió llamadas de alerta sobre el riesgo que corría la vida del pequeño sin que esa agencia interviniera de manera efectiva para protegerlo.

Señales como el consumo de marihuana por parte de la madre del menor, Geraldine Perkins, abusos y palizas propinadas por el novio de ésta, Ryshiem Smith, ausencias en la escuela y heridas sospechosas, no fueron tomadas en cuenta con seriedad y responsabilidad, algo que el propio alcalde de Blasio admitió con sumo dolor.

“Este informe descubrió una serie preocupante de lapsos y oportunidades perdidas en el fracasado esfuerzo de ACS para proteger a Zymere Perkins. Los procedimientos no fueron seguidos, el sentido común no fue ejercido y la debida diligencia estuvo fuera de la cadena de mando responsable de Zymere”, comentó el mandatario.

“No aceptaré excusas por esta falla y no aceptaré la noción de que cada una de estas tragedias no se puede prevenir”, agregó de Blasio, quien explicó que como resultado de esa investigación tres empleados directamente involucrados en el cuidado de Zymere fueron despedidos y otros seis fueron suspendidos.

Y tras la salida de la comisionada de ACS un día antes de conocerse el informe estatal, el alcalde de Blasio se mostró presto a promover las iniciativas que sean necesarias para proteger a los menores neoyorquinos.

“Mientras terminamos el proceso de transición de la agencia a un nuevo liderazgo, seguiremos adoptando reformas audaces capaces de cumplir nuestro mandato: la protección de todos los niños que necesitan nuestro cuidado. No aceptaré menos”, enfatizó.

Jacqueline Martin, comisionada de la división de servicios preventivos de ACS defendió la labor que esa agencia cumple, pero reconoció que falta mucho por hacer.

“Nuestro papel en la prevención es ayudar a mantener a los niños seguros trabajando conjuntamente con las familias”, dijo. “Aunque la compasión y la dedicación son fundamentales para este trabajo, no son suficientes. También debemos responsabilizarnos a nosotros y a nuestras agencias por la prestación de servicios que sean de alta calidad y tengan un impacto real” , reiteró.

Cada año, ACS investiga más de 55,000 reportes de presuntos abusos infantiles o maltratos y en el 36% de ellos hay evidencias creíbles.