Un cambio positivo para los sin hogar

Queremos que los vecinos colaboren con nosotros para que los nuevos albergues funcionen

Aprendí en el ejercicio de la medicina que no debemos cejar al tratar a los pacientes. Por eso, me enorgullece la infatigable gestión encabezada por la administración del alcalde Bill de Blasio para enfrentar la crisis de las familias sin hogar. Como neoyorquina, también comparto la frustración de quienes dicen que no hemos logrado suficiente progreso.

Ya revertimos la tendencia de décadas de crecimiento en el número de personas que llegan a los albergues, con un dinámico conjunto de programas que incluye ayuda para alquileres, vivienda asequible, una labor de acercamiento a los que viven en las calles y más servicios legales para los neoyorquinos que enfrentan desalojos. Pero debemos hacer más.

Vamos a crear un sistema más racional y eficaz de albergues para enfrentar este problema con atención individualizada condado por condado, barrio por barrio.
Los neoyorquinos verán una reducción en el número de albergues. Dejaremos de usar grupos de apartamentos para 2021 y todos los hoteles comerciales para 2023, reduciendo en casi 45% el número de albergues. Los nuevos albergues serán más limpios y más seguros, y sus ubicaciones estratégicas ayudarán a los clientes a mantener su proximidad con sus antiguos vecindarios, con servicios para que puedan volver a tener una vivienda estable.

Este plan no es un remiendo rápido, pero transformará una realidad que ha persistido por décadas. De 1994 a 2014, nuestra ciudad tuvo un aumento de 115% en el número de personas que viven en albergues. Tras años de aumentos en los alquileres, combinados con el estancamiento de los salarios, las familias representan 70% de los neoyorquinos en albergues; por lo menos un miembro de 34% de estas familias trabaja.

Para enfrentar la crisis, nuestra Ciudad ha enviado a personas sin hogar a dondequiera que haya un albergue disponible, aunque sea lejos de sus antiguos hogares. Alejados de su entorno cotidiano, en albergues sin servicios apropiados, estas personas se encuentran en una posición muy difícil para recuperar una vida estable.
La reforma de nuestro sistema de albergues mantiene a las personas sin hogar en sus condados y ofrece orientación profesional, de salud y más para ayudarles en su recuperación. Combinado con otras gestiones, este enfoque reducirá en 2,500 el número de personas en los albergues en los próximos cinco años —la primera reducción en una década.

También estamos comprometidos a reformar la forma en que comunicamos a las comunidades sobre nuevos albergues, con avisos previos sobre las nuevas instalaciones y la creación de una junta de asesores en cada proyecto de albergue para atender las quejas de residentes locales.

(La Dra. Herminia Palacio es Vice Alcaldesa de Salud y Servicios Humanos)