Cámara de Representantes retira voto para anular “Obamacare” y asesta una derrota política a Trump

Cámara de Representantes retira voto para anular “Obamacare” y asesta una derrota política a Trump

WASHINGTON.- En lo que supone una enorme derrota política para la Casa Blanca, el liderazgo republicano de la Cámara de Representantes canceló este viernes, a último minuto y por falta de apoyo, la votación de una medida para anular Obamacare,  tras siete años de promesas para desmantelar la reforma sanitaria.

Cuando estaba claro que la medida, cuyo voto ya fue postergado anoche, no tendría los 216 votos necesarios, el propio presidente de la Cámara Baja, Paul Ryan, decidió retirarla minutos antes de comenzar la votación, por pedido del  presidente Donald Trump.  La anulación de Obamacare queda como asignatura pendiente, porque la Casa Blanca además nunca tuvo un “Plan B”.

En una rueda de prensa, Ryan explicó que su partido “llegó muy cerca” pero no logró “consenso” para aprobar la medida republicana, conocida en inglés como American Health Care Act (AHCA).

“Le dije (al presidente Trump) que lo mejor era retirar la medida, y él estuvo de acuerdo con esta decisión”, afirmó Ryan, al elogiar la labor del mandatario y repetir los ataques contra Obamacare.

“Obamacare será la ley hasta que la reemplacemos… vamos a vivir con Obamacare por un futuro previsible“, se quejó Ryan, quien se hizo eco de su bancada de que la reforma sanitaria está “colapsando”.

La medida no avanzó al pleno debido al muro de oposición de decenas de republicanos moderados y ultraconservadores, a los que Trump primero ofreció concesiones para aplacarlos y, posteriormente, les dio un ultimátum.

El propio Ryan había adelantado la mala noticia a Trump en persona de que la votación iba por mal camino.

Desde 2010, los republicanos votaron más de 60 veces para anular Obamacare, una promesa que adoptó Trump durante la contienda electoral el año pasado.

De proseguir a una derrota prácticamente asegurada,  ésta hubiese sido la primera gran derrota legislativa de Trump, quien esta semana advirtió a los conservadores que se jugaban la reelección y el control del Congreso en 2018.

Cansado de negociar con los escépticos, Trump emitió anoche un ultimátum para que los republicanos aprobaran la legislación o, de lo contrario, Obamacare se mantendría en pie  y él pasaría a otras prioridades.

Trump aceptó la derrota pero culpó directamente a los demócratas, y señaló que ahora toca “dejar que Obamacare explote”, porque tan solo este año ocasionará un aumento en las mensualidades de los seguros.

Esta mañana, Trump volvió a sugerir que era un momento de “ahora o nunca”, y dio un asomo de que los ultraconservadores del “Freedom Caucus” cargarían con la culpa si fracasaba la medida.

Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, quien describió a Trump como un gran negociador, reiteró hoy que éste “hizo todo lo que pudo” hasta el último minuto -contactando personalmente a 120 legisladores- pero que, al final, “esto no es una dictadura” y los miembros “tendrán que responder a sus votantes sobre por qué no apoyaron la medida”.

Spicer se negó a especular sobre cuál hubiese sido una mejor estrategia legislativa, insistiendo en que el equipo “se jugó todo”.

Otra derrota política para Trump

Ryan reconoció que el fracaso de hoy dificultará otras partes de la agenda de Trump y los conservadores, incluyendo una reforma tributaria, la financiación del muro fronterizo, y una inversión de un billón de dólares para proyectos de infraestructura.

Trump ya afronta el freno en los tribunales de su veto a los inmigrantes musulmanes, no ha logrado desmantelar el acuerdo nuclear iraní,  y el FBI investiga los posibles nexos de su campaña con Rusia.

La derrota de AHCA en el pleno hubiese sido, además, un “baño de humildad” para Trump sobre el complejo proceso legislativo, en el que el Senado tendría que debatir y aprobar su propia versión,  y enviarla a la Cámara Baja.

Entre otros elementos contenidos en 124 páginas, la legislación conocida en inglés como “American Health Care Act” (AHCA):

  • Elimina la exigencia de comprar un seguro médico, sopena de multas
  • Elimina los fondos por un año para el grupo de planificación familiar, “Planned Parenthood”
  • Elimina los impuestos en “Obamacare” a las medicinas y otros gastos médicos en 2018
  • Frena la expansión de “Medicaid”, que da cobertura a gente pobre, mujeres, ancianos y discapacitados
  • Impone requisitos laborales para ciertos beneficiarios de “Medicaid”
  • Elimina o debilita la cobertura de ciertos “servicios esenciales”
  • Ofrece créditos tributarios, según la edad y el ingreso del beneficiario
  • Mantiene la cobertura médica de condiciones “pre-existentes”
  • Mantiene la cobertura de hijos hasta los 26 años de edad en planes familiares

La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, en inglés) divulgó ayer un nuevo análisis que indicó que la versión modificada esta semana no reduciría más el déficit y, al igual que la versión original, dejaría sin cobertura médica a 24 millones de personas adicionales para 2026.

Mundos paralelos

Las cuatro horas de debate dejaron en claro el abismo ideológico que separa a ambos partidos en torno a AHCA: con gráficas y estadísticas a mano, los demócratas pintaron un panorama catastrófico, mientras que los republicanos la defendieron como una tabla de salvación del sistema de salud, que conforma una sexta parte de la economía nacional.

Con palabras como “desastre” y “pesadilla”, los republicanos argumentaron que Obamacare está “al borde del colapso” y, sobre todo, no cumplió con las promesas del entonces presidente Barack Obama de reducir los costos de salud y aumentar las opciones.  En cambio, subrayaron, la AHCA “es un voto por la libertad”, las opciones y la reducción del déficit.

Hablando desde un mismo libreto,  uno a uno los demócratas usaron palabras como “traición”, “veneno”,  y “peligroso” para transmitir el mensaje de que, bajo la AHCA, los estadounidenses “pagan más por menos” beneficios.

El legislador demócrata por Nueva Jersey, Hakeem Jeffries, arrancó aplausos cuando advirtió que el voto es un “asunto de vida o muerte”, y que AHCA “aumentará la muerte, las enfermedades y la miseria” de los estadounidenses.

Cada vez que los republicanos elogiaban la AHCA o atacaban Obamacare, los legisladores demócratas de Kentucky, John Yarmuth, y de Nueva Jersey, Frank Pallone, que controlaron el tiempo designado a su partido en el debate, enumeraban cuántos estadounidenses perderían cobertura en sus respectivos distritos.

Los legisladores recurrieron a un análisis del Centro para el Progreso Estadounidense (CAP) sobre el impacto de AHCA en los 435 distritos representados en el Congreso.

La líder de la minoría demócrata en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, elogió esta derrota y, en Twitter, había sido más contundente: cada republicano que vote por AHCA, despectivamente llamada “Trumpcare”, “llevará tatuada por siempre esta monstruosidad en su frente”.

Oposición de latinos

Según legisladores hispanos consultados por este diario, la medida republicana, de aprobarse, perjudicaría a los latinos, cuatro millones de los cuales consiguieron seguro médico por primera vez a través de “Obamacare”.

“Este proyecto de ley aumentaría los costos del cuidado de salud y reduciría la cobertura de  los estadounidenses. Si sigue adelante, las mensualidades aumentarán, los ancianos pagarán más, y millones de latinos perderían cobertura”, dijo el congresista demócrata por California, Lou Correa.

Por su parte, el demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez, afirmó que, a su juicio,  los republicanos se rindieron porque simplemente no se pusieron de acuerdo sobre su “crueldad” hacia el pueblo y la “generosidad hacia los multimillonarios”.

Según Gutiérrez, una verdadera reforma sanitaria implicaría eventualmente la creación de un sistema de pago único, y que “los republicanos prefieren que la gente pierda cobertura, que esta cobertura sea carísima, y que nuestras comunidades sean menos saludables”.

La oposición a AHCA viene también de las principales organizaciones médicas en EEUU. La Fundación Kaiser, por ejemplo, realizó numerosos estudios sobre su impacto -en particular por el freno a la expansión a Medicaid-, y destacó que tan solo California perdería $24,300 millones para 2027.