Familia de Piaxtla conquista NYC con su mole tradicional

En una pequeña fábrica de East Williamsburg se produce esta delicia mexicana
Familia de Piaxtla conquista NYC con su mole tradicional
Cada detalle cuenta a la hora de preparar el mole.
Foto: Zaira Cortés

La poblana Damiana Bravo fue de las primeras inmigrantes de Piaxtla en llegar a la Ciudad de Nueva York, a principios de la década de 1970. Comenzó a trabajar en las fábricas del área, pero el salario apenas le alcanzaba para pagar las cuentas del mes y enviar remesas a sus hijos en su municipio, al sur de Puebla.

Decidida a ganar más dinero, doña Damiana, de 78 años, emprendió un negocio casero que tres décadas más tarde se convertiría en una pequeña fábrica familiar de mole tradicional en Brooklyn.

La matriarca contó que aprendió a hacer mole desde muy joven. Su madre le enseñó la receta de sus abuelas, la misma que Damiana heredó a sus hijas y nietas nacidas en Nueva York.

“Para esos años había pocos restaurantes y bodegas mexicanas en la Ciudad de Nueva York. Eran unos cuantos negocios, los inmigrantes no tenían dónde comprar mole. Pensé que sería un buen negocio y afortunadamente resultó”, dijo Bravo. “Empecé a vender de a poco. Había compañeras de las fábricas que me pedían una libra. Años más tarde emigraron mis hijas y el negocio fue creciendo hasta lo que es hoy”.

Sin dejar de pelar ajos, Damiana explicó que el mole de Piaxtla es muy diferente al mole de la capital de Puebla. Su hija, Cándida Fuentes, de 58 años, es la vigilante de que la receta familiar se siga al pie de la letra.

Fuentes dijo que la receta de Piaxtla requiere chile mulato y pasilla, a diferencia del mole de la capital del estado, cuyo ingrediente principal es el chile poblano.

“El mole de la capital poblana es dulce, pero el de Piaxtla es entre dulce y picoso y es más espeso. Todo se hace muy tradicional, es un proceso de cuatro horas, desde desvenar el chile hasta freír las almendras y las pasas y luego molerlo todo. Todos los ingredientes vienen de México”, dijo Cándida con orgullo. “Nuestro mole lleva 16 especias. Un paso importante es tostar la semilla del chile y luego hacerla polvo para esparcirlo en la mezcla de especias. Eso le da mucho sabor, todo es natural”.

Damiana Bravo emprendió su negocio casero hace 30 años. /ZAIRA CORTÉS

Fuente de empleo

La fábrica emplea a ocho miembros de la familia, la mayoría son mujeres. Canny Rojas, la hija de Cándida, comentó que la fábrica produce 250 libras de mole al día.

“Nuestra fábrica distribuye mole a bodegas y restaurantes en el área triestatal, pero nuestro sueño es seguir creciendo y llevar el mole a otros estados del país. Queremos ser una marca reconocida”, comentó Canny, de 32 años. “Cuando se fundó la fábrica, hace 25 años, a mi familia le llevaba todo el día producir unas pocas libras de mole. Con los años hemos optimizado el tiempo, sin perder la preparación tradicional”.

Doña Cándida contó que el mole se prepara en Piaxtla únicamente en eventos especiales, como bodas y bautizos. Las mujeres pasaban hasta dos o tres días trabajando en las cocinas.
“Estoy muy orgullosa de que las mujeres de mi familia estén progresando con el mole de mi pueblo. Me da mucha alegría que mis nietas aprecien nuestra historia. Somos mujeres de trabajo duro, de madrugar y de luchar todos los días”, expresó Bravo.

Olor a chile tostado

La fábrica, que lleva el nombre de La Asunción, como la virgen patrona de Piaxtla, no pasa desapercibida en el sector industrial de East Williamsburg. El aroma a chile recién tostado y pasas fritas inunda la esquina de Troutman Street y Knickerbocker Avenue, en donde está ubicado el negocio. El aroma a tradición se intensifica a medida que los transeúntes se acercan a la pequeña fábrica.

“Ese olor es una delicia”, dijo Manuel Díaz, un trabajador de la zona. “Me gusta caminar por esta calle sólo para percibir el aroma a chile tostado y especias. Es como estar en Puebla. Siempre veo a estas mujeres trabajando duro, desde el amanecer hasta el anochecer. Ese es el espíritu poblano que nos hace fuertes”.

Aquí el mole listo para distribuirse.