Muere el artista plástico mexicano José Luis Cuevas, el líder de la “Generación de la Ruptura”

El artista era conocido por su obra pero también por sus polémicas opiniones
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Muere el artista plástico mexicano José Luis Cuevas, el líder de la “Generación de la Ruptura”
José Luis Cuevas

José Luis Cuevas, uno de los artistas plásticos más controvertidos de México, murió la tarde de este lunes en la capital del país.

Hasta el momento no se conocen las causas del fallecimiento, aunque desde el año pasado se encontraba enfermo.

A Cuevas se le consideraba el pilar de la llamada “Generación de la Ruptura” , un movimiento de artistas que surgió en los años 50 para rechazar el estilo predominante en Escuela Mexicana de Pintura.

Los opositores no estaban de acuerdo con la temática revolucionaria y nacionalista que se plasmaba en cuadros y murales de artistas como Diego Rivera o David Alfaro Siqueiros.

José Luis Cuevas fue uno de los más críticos e incluso sostuvo una sonada polémica con Siqueiros, publicada en diarios de esos años donde a sus señalamientos se le llamó “La cortina de nopal”.

Fue entonces que se le llamó también “El infante terrible”, una forma de definir su talante provocador según recuerdan algunos como José Carreño Carlón, director del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

El artista ahora fallecido siempre sostuvo que esa confrontación le cerró las puertas en los espacios culturales del país.

Algunos críticos de arte rechazaron dicha versión, aunque ciertamente durante varias décadas la obra del artista se presentaba con más frecuencia en el extranjero.

Habría que esperar a 1992 para la inauguración del museo José Luis Cuevas donde se encuentra la mayor parte de su obra.

Una foto diaria

Además de pintor, Cuevas era grabador, escritor y escultor, así como un notable dibujante.

De hecho en alguna ocasión Pablo Picasso compró dos de sus obras. El artista mexicano lo consideró como el respaldo que en su país natal se le negaba.

A lo largo de varias décadas el artista era conocido, además de por su obra, por la controversia que provocaban sus opiniones y, frecuentemente, polémicas con otros intelectuales.

Por ejemplo en una entrevista reciente dijo que los nuevos artistas “que no son tan jóvenes, tienen más de 40 años, hacen puras babosadas (tonterías)”.

“Hay poco talento entre ellos, a ninguno rescataría” . Por estos comentarios muchos lo consideraban arrogante.

Una imagen que él mismo fomentaba: todos los días se tomaba una fotografía y en los eventos culturales solía comportarse con altivez en las situaciones que le molestaban.

La controversia siempre le acompañó, incluso para establecer la fecha de su nacimiento. Oficialmente fue en 1934, pero uno de sus hermanos decía que realmente tenía 3 años más de los que Cuevas reconocía.

Pero más allá de la polémica, el artista era reconocido por su talento, que adquirió de manera autodidacta pues sólo estudió un año en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda.

En 1941, cuando era un niño, ganó el concurso nacional de dibujo infantil, y después obtuvo reconocimientos como el Premio Nacional de Bellas Artes, en 1981, y una década después la Orden de Caballero de las Artes y de las Letras de la República Francesa.

“Quiero ser mi última obra”

El artista era uno de los más destacados representantes de la corriente llamada Neofigurativismo , algo que plasmó en prácticamente todas sus obras.

Sus pinturas y dibujos se caracterizan por una línea de ferocidad en los gestos, pues Cuevas siempre buscaba reflejar el alma de sus protagonistas.

Una de las críticas más frecuentes era por su tendencia a resaltar su obra y personalidad, algo que el mismo artista reconocía.

“Me acerco al espejo más que nada buscando ciertos aspectos negativos de mi personalidad”, dijo en una entrevista a la cadena Televisa.

“Buscando más que nada los rasgos que el tiempo va dejando en el rostro”.

Paradójicamente, en febrero de 2016 expresó públicamente su temor a envejecer.

En una de sus últimas declaraciones dijo que buscaría, “hasta el último momento de mi vida, que no se pierda mi vocación por el arte”.

“Quiero trabajar todos los días hasta que el último dibujo aparezca. ¿Cuál será ese dibujo final? Es algo que me pregunto con frecuencia. Cuando llegue el final quiero ser yo mi última obra”.