Un negocio para los pies que empezó en un autobús

Soles for Change una empresa de importación y venta en Internet nació de un viaje familiar por Colombia
Un negocio para los pies que empezó en un autobús
Laura Viveros es la co-fundadora de Soles for Change, una empresa que importa y vende alapargatas de fique hechas a mano en su Colombia natal./Mariela Lombard
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

Mientras visitaba a su familia en Bogotá en diciembre de 2015, Laura Viveros lamentó que conocía casi todo el mundo pero no Colombia. Cuando cambió esa situación se convirtió también en cofundadora de una empresa que vende alpargatas artesanas de su país.

La razón por la que Viveros no conocía Colombia es por que a los 17 años consiguió una beca para jugar al golf y estudiar en EEUU. Recuerda que su país era un lugar peligroso donde no era extraño practicar simulacros de bombas y viajar por esta región andina no estaba en la agenda de su familia por el riesgo que eso entrañaba. Muchos jóvenes que pudieron salieron al extranjero a estudiar. El tiempo, los estudios, el matrimonio y el trabajo establecieron a esta mujer de 33 años primero en Miami y desde hace un año en Nueva York donde trabaja como financiera en el banco HSBC.

“Viajo mucho a Colombia, cuando vivía en Miami, casi mensualmente”, explica para contar que con el tiempo se echa más de menos y se valora más el lugar de origen. Casada con un colombiano. Juan Carlos Rodriguez, que por las mismas razones que ella terminó estudianto en Australia y viviendo en EE UU, propuso viajar con toda la familia por la zona de donde es su suegra, Bucaramanga. La familia entera participó de este paseo. Caminando por las calles de Curití el calzado que llevaba le empezó a hacer daño pero tuvo la suerte de ver a una artesana vendiendo alpargatas de fique — una fibra vegetal– y macramé.

Las compró inmediatamente, eran muy cómodas, y se lo comentó a sus cuñadas. Preguntaron a la mujer que las vendía quién las hacía y se enteraron de que era una cooperativa de madres solteras (unas 75 mujeres además de personas mayores) que vivían de ello. Eso activó algo de lo que la familia ya había hablado en algún momento. Viveros admite que su familia, todos profesionales, tiene una buena posición y considera importante ayudar a quienes no están en la misma situación que ella. Pero nunca le ha convencido hacer donaciones o colaborar esporádicamente con una causa, lo que querían era establecer una colaboración sostenible que fuera más eficaz.

“En el viaje de vuelta en el autobus, dos horas y medias de curvas, no dejamos de hablar de ello y de pensar cómo ayudarlas a comercializar. Mi padre dijo, ahí lo tienen, cuando se planteó la posibilidad de echar una mano. Se puede decir que la empresa nació en ese autobús”, dice riendo.

Colombiana Laura Viveros co-fundadora de Soles for Change, una empresa que realiza alpargatas artesanales.
Algunas de la alpargatas artesanales de fique de Soles for Change./Mariela Lombard

 

Viveros, su esposo, su hermano, Juan Camilo Viveros, y la esposa de este, Carolina Gutierrez, decidieron crear Soles for Change. Se trata de una empresa con la que comprar las alpargatas a la cooperativa y venderlas en EEUU, y donde fuera, a través de Internet.  En febrero de 2016, poco después de ese viaje, crearon la marca y  la empresa para la que aportaron entre los cuatro $50,000 de su dinero para montar la estructura corporativa, en Colombia y en EEUU, diseñar la página web, la imagen … El mes pasado Soles for Change ha vendido unas 270 alpargatas, una cifra que permite unos ingresos por ventas de unos $10,000 al mes.

Al principio no tenían esas cifras. “En mayo de 2016 habíamos vendido unas 30 pares pero después de una entrevista en Telemundo en el show Un Nuevo Día, vendimos 600 pares”, cuenta para agregar a continuación “que no teníamos”. La producción se aceleró y las ventas también según iban siendo conocidos e iban apareciendo en medios de comunicación.

La primera dificultad que se planteó al establecer la empresa, recuerda Viveros, es que pese a que los cuatro son profesionales que trabajan en empresas, ninguno sabía establecer una compañía y menos de importación a EE UU. Otro hermano, un abogado fiscalista, les ayudó a contactar a otro profesional del derecho que les ayudó a echar a andar. Pero lo hicieron de una forma peculiar por un par de razones.

La primera por que normalmente cuando se trata de este tipo de empresas lo normal es preguntarse si les van a dejar importar a EE UU una fibra vegetal o cómo hacer la mercadotécnia y qué capacidad de producción tenía la cooperativa, entre otras cuestiones cruciales. “Todas estas preguntas que son super válidas y todo el mundo que se meta en este negocio se lo habría preguntado, nosotros lo hicimos después de montar la empresa”, admite Viveros con una sonrisa que no parece nunca desaparecer de una cara con la que transmite entusiasmo.

La segunda es que a las artesanas les presentaron hechos consumados. “Una vez montada la empresa se lo fuimos a exponer. Nunca pensé que nos iban a decir que no, la verdad es que estaban felices, casi no lo creían”. “Nos presentamos allá les dijimos que no era algo a lo que nos íbamos a dedicar a tiempo completo pero si muchas horas, que queríamos que funcionara”. “Mi hermano iba de vez en cuando a Curití para ver los procesos, las condiciones de trabajo.

Las alpargatas han sido adaptadas a ciertos estilos de moda diferente y Viveros cuenta que aunque a ella le gustan más las de colores, en Nueva York se venden mejor las que son más sobrias. La mayoría las venden en Internet pero también hay mujeres que compran una cantidad mayor con descuento y las vende por su cuenta, en ferias.

“Nosotros compramos la producción a las artesanas y con ello tienen ya un trabajo estable. Además les damos el 25% del beneficio que Soles for change obtiene de la venta”. La empresa tiene ánimo de lucro aunque de momento y hasta que no pasen dos años más Laura Viveros no cree que se llegue al punto de equilibrio. “Los primeros años son de inversión y posicionamiento”, explica.

Ese 25% no se da en dinero sino que cuando ya hay una buena cantidad se les pregunta qué necesitan: mejorar las condiciones de trabajo, sillas nuevas, muchas trabajan desde casa, mejor luz, si quieren estudiar. “Ese dinero es para mejorar su calidad de vida”, resume.

Colombiana Laura Viveros co-fundadora de Soles for Change, una empresa que realiza alpargatas artesanales.
Colombiana Laura Viveros co-fundadora de Soles for Change, una empresa con fin de lucro y social./Mariela Lombard.

 

Cuando empezaron a crecer, en agosto del año pasado se lo comunicaron a las artesanas “les compartimos que la empresa funcionaba y les dijimos que queríamos cumplirles un sueño”. Viveros pensaba que pedirían becas para los hijos, maquinaria nueva, que les ayudaran con la capacitación. Pero no. “Querían un paseo a Boyacá, donde se luchó la independencia de Colombia, querían viajar dos horas”.

Allá fueron todos a pasar un fin de semana que para todos se vivió como un premio, según describe esta financiera y empresaria que cuenta que las alpargatas son algunas de las cosas que hacen las artesanas y por donde ellos han empezado su negocio.

Desde la semana pasada hay una campaña en Kickstarter con el objeto de conseguir más dinero para maquinaria que les ayude a mejorar la labor “y porque les queremos llevar a otro viaje a que vean el mar”.

¿Habríais montado la empresa si no hubiera un motivo social detrás?

La respuesta de Laura Viveros es no. Tres veces dice que no. “Quizá suena arrogante pero nosotros vivimos muy bien, no necesitamos una empresa para vivir mejor. Yo doy gracias a Dios por todo lo que tengo, porque tengo más que muchas personas, trabajo mucho y viajo casi el 70% de mi tiempo. Me encanta mi trabajo y no habría montado una empresa si no es por una causa. Si seguimos creciendo contrataremos a alguien pero no vamos a dejar nuestros trabajos ninguno de nosotros”.

Viveros empieza su día muy pronto y dedica más de tres o cuatro horas de este a su empresa cuando sale de trabajar en el banco. “Estoy muy involucrada en el negocio, si se quiere se encuentra tiempo”, explica. Ella piensa que en el futuro se puede adaptar el negocio a nuevas dinámicas y quizá vender en tiendas o grandes almacenes.