La Gran Manzana se ‘paraliza’ para ver el eclipse

Miles de neoyorquinos dejan sus oficinas y hogares para no perderse el fenómeno astronómico
La Gran Manzana se ‘paraliza’ para ver el eclipse
La zona debajo del Puente de Brooklyn fue una de las preferidas para ver el eclipse.
Foto: Víctor Matos

No es ninguna novedad que la zona cercana al Puente de Brooklyn sea uno de los lugares preferidos por los turistas para apreciar las vistas de Manhattan; sin embargo, la imagen que se vio este lunes por la tarde en ese lugar fue un poco distinta a lo acostumbrados. Esta vez fueron cientos de neoyorquinos que se acercaron al lugar para ver el eclipse solar que pudo ser apreciado en gran parte del país.

Ya fueran solos o acompañados, miles de residentes de la Gran Manzana dejaron sus oficinas y hogares en los cinco condados para no perderse el fenómeno astronómico. En la zona de Dumbo, a orillas del East River se vieron desde familias enteras hasta visitantes extranjeros y trabajadores locales. Allí todo el mundo hizo un hueco en su agenda o en su plan de viaje para admirar un acontecimiento que no era tenía lugar desde hacía 99 años.

“Lo cierto es que ahora mismo debería estar trabajando, pero no quería perderme la oportunidad de ver un eclipse solar en mi propia ciudad. ¡Este tipo de cosas siempre pasan en Alaska o en lugares muy lejanos! Espero no perder mi empleo… ¡Le daré gracias al cielo si no me despiden!”, afirmó irónico un trabajador de una bodega cercana a la calle Front.

La expectación por ver el eclipse en primera persona fue tan grande que muchos trabajadores del Bajo Manhattan y de otros lugares de la Gran Manzana alargaron su hora de almuerzo para presenciar el espectáculo desde Dumbo.

“Varias páginas de internet aseguraban que la zona cercana al Puente de Brooklyn era uno de los mejores puntos para ver el eclipse, así que no lo dudamos ni un segundo. Nos hubiera encantado haber podido asistir a alguna de las fiestas que se habían organizado en los ‘rooftops‘ esta tarde, pero no encontramos ninguna entrada”, afirmaron cuatro empleados del Departamento de Asuntos de Consumidores de Nueva York, cuya sede se encuentra en el Bajo Manhattan.

El eclipse se convirtió también en el plan perfecto para miles de familias que, aprovechando el buen tiempo, decidieron pasar la tarde a orillas del East River. Lauren Dila, por ejemplo, decidió montar un pícnic en el parque junto a su hijo de 6 años para “disfrutar de un plan diferente”.

“Como trabajo desde casa y mi horario es bastante flexible, la opción de venir a Dumbo me pareció excelente porque las vistas son excepcionales y, además, el ambiente es muy relajado. Estamos intentando conseguir las gafas especiales para mirar directamente al Sol, pero parece ser que ya no están a la venta”, afirmó la mujer, vecina de Gramercy Park.

Tal y como los expertos habían previsto, el momento álgido del eclipse ocurió a las 2:44 p. m. En ese instante, las miles de personas que se encontraban en los alrededores del Puente de Brooklyn miraron al cielo y vieron cómo la Luna iba tapando poco a poco al Sol, aunque en ningún momento el cielo se oscureció por completo.

La gran mayoría de los espectadores del espectáculo utilizaron gafas especiales para ver el eclipse; sin embargo, otros fueron mucho más creativos y construyeron sus propios aparatos de cartón e incluso de acero para mirar al cielo sin poner en peligro su salud visual. En definitiva, nadie quiso perderse un evento que, según las previsiones de los astrónomos, no volverá a repetirse hasta dentro de siete años.