Mexicana se niega a desconectar del soporte vital a su esposo en coma

Han pasado más de tres meses desde que Domingo Tapia quedó en coma tras un despiadado ataque, pero su esposa Esther Díaz se niega a desconectarlo tras súplicas de amigos y familiares.

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Mexicana se niega a desconectar del soporte vital a su esposo en coma
Han pasado más de tres meses desde que Domingo Tapia quedó en coma tras un despiadado ataque, pero su esposa Esther Díaz se niega a desconectarlo tras súplicas de amigos y familiares.
Foto: Zaira Cortés / El Diario

NUEVA YORK – La mexicana Esther Díaz describe como “muy dolorosa” su decisión de mantener a su esposo Domingo Tapia conectado al soporte vital. El padre de dos niños de 5 y 7 años permanece en coma desde el 8 de junio, tras ser atacado sin motivo aparente cuando volvía a casa del trabajo.

Cada día se agrava la condición de Tapia, dijo Esther. Algunos amigos y familiares le han pedido que lo desconecte del soporte vital para poner fin a su suplicio, pero ella se niega a privarlo de su lucha por vivir.

“Todos los días pienso que él despertará en cualquier momento, aunque los médicos no me dan esperanzas. Yo conozco a mi esposo, no es alguien que se rinda fácilmente. Yo sé que él está batallando por vivir, lo hace por sus hijos”, expreso la afligida madre. “Acepto si Dios se lo lleva, pero no está en mis manos quitarle la vida”.

Tapia, de 38 años, conducía su bicicleta sobre la calle Fulton y la avenida Albany en el sector de Bedford-Stuyvesant, Brooklyn cunado Gary Anderson, de 26 años, presuntamente lo golpeó en el rostro. El padre, quien regresaba del trabajo en una frutería, se impactó contra el concreto, sufriendo graves fracturas en el cráneo.

Hasta ahora no está claro que motivó el despiadado ataque.

La crítica condición médica de Tapia, pese a sus múltiples cirugías, no es lo único que ahoga a Esther, también las deudas médicas y la manutención de sus hijos, uno de ellos enfermo de asma. La mujer limpia casas algunos días a la semana, pero sus escasos ingresos apenas alcanzan para comprar alimentos.

Esther contó que las donaciones de la comunidad, de los profesores de la escuela de sus hijos y del Consulado General de México en Nueva York han servido para pagar algunas rentas.

Han pasado más de tres meses desde que Domingo Tapia quedó en coma tras un despiadado ataque, pero su esposa Esther Díaz se niega a desconectarlo tras súplicas de amigos y familiares.

No sé cómo voy a pagar la cuenta médica de mi esposo, no sé dónde buscar ayuda. Ese hombre (Anderson) destruyó mi vida y mi familia, nos quitó todo. Mis hijos sufren, lloran. Intento mantenerme fuerte, pero a veces creo que no podré más”, expresó Esther antes de ingresar a la habitación de su esposo, en Kings County Hospital.

Una página de GoFundMe para recaudar fondos para la familia ha reunido hasta ahora $19.000, una suma que Díaz planea usar para saldar los gastos médicos de su esposo.

“Mi primer idioma es el náhuatl”

Díaz expresó su frustración por no comprender los tecnicismos legales y el estatus del caso de su esposo. Ella habla español en un 70% y recibe servicio de traducción en este idioma, pero admite que no logra entender la información en su totalidad.

“Pienso que hablar náhuatl me hará más invisible de lo que ya soy, siento que nadie me escuchará. En español es bastante difícil conseguir justicia, en náhuatl es imposible”, dijo con enojo. “Quiero que ese hombre vaya a la cárcel por lo que hizo, quiero que pague por quitarle su padre a mis hijos”.

Las autoridades endurecen el castigo

El pasado 5 de septiembre, el juez William Miller, de la Corte Suprema, derogó la fianza de $30. 000 impuesta a Anderson y ordenó su arresto luego de que se agravaran los cargos en su contra.

Inicialmente la fianza de Anderson se fijó en $ 10.000, que pagó y fue puesto en libertad.

Anderson fue acusado anteriormente de un cargo menor de agresión, pero tras varias protestas de la comunidad mexicana, un gran jurado decidió que enfrentara una felonía por agresión criminal, entre otros delitos graves.

Anderson podría encarar un máximo de 25 años de prisión si es hallado culpable. Su próxima aparición en corte será el 23 de octubre.