La lucha política entre Kevin De León y Diane Feinstein refleja la transformación de California

El emergente líder latino desafía a la veterana política demócrata en la lucha por uno de los cargos más poderosos del país: el senado estadounidense.
La lucha política entre Kevin De León y Diane Feinstein refleja la transformación de California
El senador estatal Kevin de León desafiará a la veterana Dianne Feinstein por el curul del senado de California en Washington (Fotos: oficiales)

“Es la lucha entre moreno y gris”.

Así definió el documentarista de PBS Phillip Rodríguez la campaña política que apenas comienza entre dos demócratas de California: la veterana Dianne Feinstein y el emergente líder y presidente del senado estatal Kevin de León.

La California de hoy, latina y pujante, frente al estado de ayer, moderado y aristocrático.

De León, hijo de inmigrante guatemalteca, se lanzó al ruedo formalmente este domingo sin mencionar el nombre de Feinstein ni en su video de presentación ni en las entrevistas que dio a diversos medios.

Feinstein, la veterana de 84 años, acababa de romper el suspenso unos días antes sobre si buscaría o no un período más de seis años en el vetusto senado de los Estados Unidos. Su respuesta fue : si, seis años más.

Pero lanzado el grito de lucha, aún falta desplegar las armas. Y ver si alguien más entra en la contienda o es sólo David frente a Goliat (así definió la campaña el propio De León).

El cambio demográfico en acción.

Para los observadores de la política latina, es un prospecto emocionante.

“Definitivamente ilustra la marcha hacia adelante de los latinos en política de California”, dijo Adrián Pantoja, profesor de estudios políticos y chicanos de Pitzer College.  “Este es uno de los mejores ejemplos”.

Durante años, la senadora federal Diane Feinstein ha sido una de las políticas más populares de California y considerada “intocable” por parte de otros demócratas aspirantes a su cargo.

Feinstein sigue siendo una competidora muy fuerte, especialmente porque en política, los que ocupan un puesto, generalmente tienen la ventaja para seguirlo ganando, un nombre reconocido y muchos donativos en el bolsillo.

“No hay nada más difícil que ir contra un veterano de tu propio partido para sacarlo del cargo”, dijo Matt Barreto, co fundador de la encuestadora Latino Decisions, quien no está ligado a ninguna de las campañas por el momento.

Pero eso no quiere decir que sea imposible, apuntó Barreto.

“La oportunidad de De León está en presentarse como una nueva voz en California, más progresista, contra el estatus quo de largo tiempo”, dijo Barreto. “Y ese parece ser exactamente su mensaje”.

Para De León tiene sentido lanzarse al ruedo, en opinión de varios observadores de la política de California entrevistados para esta nota. Será una carrera cuesta arriba, pero una apuesta que podría traer dividendos.

En primer lugar, De León tiene pocas opciones:  ya no puede presentarse de nuevo para el cargo que ocupa desde 2010 en el senado de California.

La competencia por la gubernatura ya está muy “repleta” de competidores demócratas: Villaraigosa, Chiang, Newsom.

En cierta forma, es la única opción lógica para De León, explica Sherry Bebitch Jeffe, analista política y profesora de USC.

“Es hacia arriba o para fuera, en su caso”, dijo Jeffe.

Pero De León también representa bien el cambio demográfico e ideológico del estado: no es lo mismo la California de 1992, cuando Feinstein se eligió a ese cargo por primera vez, que la de 2017, dijo Raph Sonenshein, director del Centro Pat Brown de Estudios Políticos de California.

En 1992 California apenas estaba saliendo del su período anti inmigrante más fuerte en la historia reciente y de la Proposición 187. En 2017, De León lidera la lucha ideológica contra Donald Trump y puso su nombre en la llamada “Ley de Valores de California” o “Ley Santuario”.

La senadora demócrata tiene un estilo calmado de hacer política y políticamente está en el cuadro de los demócratas más centristas o “moderados”, explicó el experto.

“Cuando ella se eligió, California aún era un estado que era aún viable para candidatos más conservadores, un “purple state””, dijo Sonenshein. “Ahora el estado es tan “azul” o demócrata, y hay tantos demócratas talentosos que quieren subir y alcanzar nuevos cargos, que tarde o temprano hay competencia dentro del partido”.

De León se ha presentado como un líder progresista en medio ambiente, y agresivo en defensa de los inmigrantes, frente a los embates de Donald Trump, capaz de lograr el apoyo progresista y joven, aunque el pasado año apoyó a Clinton y no a Sanders.

Feinstein, la demócrata más poderosa del comité judicial del senado -el mismo comité que considera las nominaciones del presidente al gabinete y al poder judicial- votó en favor de varios de los nombrados por Trump y ha sido una voz crítica, pero conciliadora, hacia el ejecutivo.

El año que viene, en las elecciones nacionales de medio período para las dos cámaras del Congreso, los demócratas esperan ganar cargos que ahora ocupan los republicanos.

Lo que probablemente no esperaban tanto era una lucha interna dentro del partido demócrata por uno de los dos poderosos cargos en el senado de los Estados Unidos.

“Puede ser desgastante para los demócratas”, dijo Sonenshein. “Pero también puede movilizar a sus partidarios, y eso es bueno para otras contiendas, especialmente de la Cámara Baja”.